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Los expertos llevan años alertando de las consecuencias de los cambios demográficos españoles, unos cambios que comenzaron allá por los setenta y que se afianzaron claramente en los noventa con la caída brusca de la natalidad, mientras se ganaban años de vida en la vejez. Pero la llegada masiva de inmigrantes en el año 2000, más jóvenes y con hijos, tranquilizó el espíritu de los gobernantes, que siguieron tomando decisiones al margen de los vaticinios de los demógrafos. ¿Para qué?

Pero la realidad es tozuda y, por mucho que se quiera enmascarar o eludir, siempre termina imponiéndose. Ahora, con casi 20 años de retraso, y cuando se ve en serio peligro el sistema de pensiones, por un lado, y por otro, se suceden las evaluaciones sobre las cantidades millonarias de las que será preciso disponer en materia sanitaria y social, es cuando los responsables políticos (de todos los signos y colores) se ponen en marcha para evitar el colapso del sistema en las décadas venideras. ¿Tarde? El tiempo lo dirá.

 “Los políticos debaten sobre cuestiones de actualidad, y a veces del pasado más inmediato, con el fin de tener argumentos para continuar el debate. Pero suelen olvidarse del futuro. Las cuestiones demográficas son de tal trascendencia que deberían ocupar un espacio en el habitual debate sobre el estado de la nación. Ya otros profesionales alejados de la demografía lo han solicitado”, señalan los investigadores Antonio Abellán, Rogelio Pujol y Diego Ramiro, del departamento de Población del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el artículo Será un país para viejos. Resultados de las nuevas proyecciones de población del INE.

La pasada semana, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba lo que poco antes había anunciado el Gobierno, la creación de un comisionado para hacer frente al reto del aumento de la población y decidir cuáles son las medidas que adoptar a medio y largo plazo en materia demográfica. En la Conferencia de Presidentes Autonómicos, celebrada en enero, se acordó elaborar una estrategia nacional sobre esta materia. “Afortunadamente vivimos cada vez más, pero estamos obligados a adaptar nuestra economía a esa feliz circunstancia”, señaló hace unos días Mariano Rajoy al respecto.

Este será uno de los puntos claves de esta legislatura, inaplazable ante la crudeza de los datos. En España, en este momento, diez comunidades cuentan con un saldo vegetativo negativo. En el conjunto del Estado, las proyecciones demográficas plantean un descenso ininterrumpido de la población, habiéndose pronosticado una pérdida de más de medio millón de habitantes en el 2031 y de más de cinco millones en el 2066. La causa hay que buscarla en la baja natalidad.

A esta situación hay que sumar la prolongación de la esperanza de vida: las mujeres españolas tienen una esperanza de vida al nacer de 85,6 años, y los hombres, de 80,1. Según los datos del Padrón Continuo (INE), en este momento hay casi 9 millones de personas mayores de 64 años, que representan un 18,5% de la población total. Además, sigue creciendo la proporción de octogenarios, que ahora representan el 5,8% de toda la población (padrón 2015).

Según la proyección del INE, en el año 2050, a mitad de siglo, las personas mayores de 65 años estarán por encima del 30% de la población (con casi 13 millones), y los octogenarios llegarán a ser más de cuatro millones, lo que supondría en conjunto más del 30% del total de la población mayor.
Es decir, la estructura de la población cambiará. Hacia el 2050 (quedan poco más de tres décadas) las personas mayores habrán duplicado sus efectivos actuales, mientras que la población en edad laboral (16-64) y los niños (0-15) habrán reducido su peso. “Los mayores triplicarán la cifra de niños”, indican el informe Un perfil de las personas mayores en España, 2016 , que elabora el CSIC. Por otra parte, la generación del baby boom iniciará su llegada a la jubilación en torno al año 2024, por lo que la presión sobre los sistemas de protección social continuará aumentando. El comisionado ahora creado tiene todas las cifras disponibles, incluidas las relativas a los gastos en pensiones y en los servicios sanitarios y sociales que se prevén se necesitarán. Expertos y estudios no han faltado.

También se han puesto encima de la mesa muchas medidas, sobre las que en determinados momentos se ha hablado pero luego han quedado olvidadas. Así, para aumentar la natalidad, economistas y sociólogos proponen incrementar las ayudas a la familia, algo que los partidos se aprestan a incorporar en su discurso pero que no terminan de poner en marcha. Esas ayudas, insisten, son la mejor inversión que se puede hacer para el futuro, tal y como han demostrado países nórdicos y Francia. En cuanto a la atención a los mayores, los expertos sanitarios piden desde ya un plan de prevención, con presupuesto suficiente para poder implementar un cambio social que conduzca a los adultos a ser responsables de su estado de salud. Es un proceso lento, señalan, pero necesario. Esa prevención incluye cambios de hábitos (llevar una vida saludable desde la infancia para alcanzar la edad madura en buenas condiciones) y, sobre todo, la lucha sin cuartel al sedentarismo.

En el ámbito sanitario se insiste en que la falta de actividad física está detrás de casi todos los males, desde el cáncer hasta la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. En España, un 23,6% de las personas con más de 64 años tiene obesidad, y otro 45%, sobrepeso, según la última Encuesta Europea de Salud (2014). Estos planes deben ponerse en marcha ya, inculcando al conjunto de la población que para envejecer bien no hay que esperar a ser viejo.

Propuestas no faltan, y modelos que analizar, tampoco, indican los expertos. Ahora sólo falta que los responsables políticos tomen las medidas para afrontar el futuro. Es hora de actuar.

Los mayores deben tomar sus propias decisiones

Los estereotipos negativos sobre el envejecimiento, como considerar a las personas mayores incapaces, dependientes, con dificultades para tomar decisiones…, les abocan, precisamente a comportarse en función de lo que se espera de ellas. Así lo indica Lucía Pardo, psicóloga y autora del blog Sumando canas, sumando experiencias , quien apuesta por empoderar a los mayores, es decir, asumir que pueden y deben tomar sus propias decisiones, llevar a cabo las acciones que consideren más oportunas e implicarse en lo que desean. El empoderamiento es una de las claves para un envejecimiento exitoso y saludable. Restarles poder es restarles capacidad y hacerles más dependientes, señala Pardo.

http://www.lavanguardia.com/vida/20170206/414037645389/demografia-espana-baja-natalidad.html

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El mundo digital está muy presente en el día a día de la población en general, no sólo en los más jóvenes. A nivel mundial, los mayores de 60 años poco a poco van adaptándose a los cambios tecnológicos para no verse excluidos socialmente.

Principalmente, las nuevas tecnologías les brinda la facilidad de comunicarse con sus nietos, familiares y amigos de otro lugar mediante las redes sociales como WhatsApp, Facebook y Skype.

Pero no todo son redes sociales, también existen aplicaciones (apps) móviles que son útiles, sencillas y más asequibles dirigidas a personas de la tercera edad que les ayuda en diferentes aspectos  como la salud, el ejercicio físico y/o mental  y el entretenimiento.

A continuación, una lista de algunas de las herramientas útiles y fáciles de usar destinadas a los adultos mayores.

Medisafe (Gratis):  Esta app es una de las más fiables del mercado para controlar la gestión de tratamientos gracias a sus avisos a través de una llamada, email o sms. Además, para hacer más efectivo el control de la medicación, la herramienta avisa a los familiares mediante una notificación de alerta si el paciente no se toma o marca la medicina adecuada. Está disponible para dispositivos iOS y Android.

Fit Brains Trainer (Gratis). Disponible para Android e iOS, Incluye más de 360 sesiones de entrenamiento que ponen a prueba memoria, agilidad mental, percepción visual, capacidad de deducción y concentración. La app incluye algunas sesiones de entrenamiento gratuitas para empezar.

Pillboxie: ¿Se te olvida tomar tus medicamentos? Descárgate esta aplicación en tu celular y programa los días que debes tormar cada pastilla. Una alarma se activará incluso si el celular está apagado. Lo mejor es que no requiere conexión a Internet. Disponible para iOs. Encuéntrala en Android con el nombre Mi Pill.

Lumosity. Si quiere ejercitar su mente, esta herramienta es perfecta para estimular la memoria. Lumosity cuenta con más de 25 juegos cognitivos que se adaptan al desempeño de cada usuario. Descarga la app en iOs y Android.

VizWiz. ¿Eres corto de vista? Con esta aplicación no tendrán más problemas, ya que ayuda a leer letras pequeñas, como las direcciones de un mapa o los prospectos de los medicamentos. Solo se debe tomar una fotografía a un texto y ¡listo! Una voz alta responderá las preguntas que se tenga sobre la imagen. Se puede descargar la app en Android.

Uno & Friends: Éste es un clásico juego. Es rápido, sencillo y divertido para todos. El objetivo es deshacerse de todas las cartas, pero debes decir en voz alta “uno” cuando sólo te quede una carta. Descarga la app en Android.

Big Launcher. Esta aplicación es muy útil también para las personas mayores, pues les permite aumentar el tamaño del teclado y de los iconos del escritorio para que puedan manejar sus dispositivos móviles con mayor comodidad.

Words With Friends (Español). Es un juego de palabras para competir con amigos y familiares a quién tiene el mayor vocabulario. Es fácil de usar y agiliza la mente.

Dragon Dictation. Es de reconocimiento de voz, muy útil para quienes tienen baja visión. Pueden dictar lo que se quiere enviar y ver al instante el mensaje. Es cinco veces más rápido que escribir en el teclado.

http://www.lostiempos.com/tendencias/bienestar/20170119/apps-gente-mayor-herramientas-que-les-facilitan-vida

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¿Crees que las quejas relacionadas con la salud son solo parte del proceso de envejecimiento? Nuestros expertos desmienten ese mito y te ayudan a vivir mejor

Pérdida de sueño, falta de energía y libido disminuida. Estos se encuentran entre los problemas de salud que a menudo consideramos un hecho dado a medida que envejecemos. Pero una nueva investigación demuestra que no siempre tienen que ser parte integrante del proceso de envejecimiento.

“Las personas a menudo culpan al envejecimiento por lo que les sucede, cuando en realidad se debe, digamos, a un problema médico subyacente que se puede tratar o a un efecto secundario debido a un medicamento que estén tomando”, dice la Dra. Sharon Brangman, M.D., jefa de la división de geriatría en Upstate Medical University en Syracuse, N.Y. y expresidente de la Sociedad Estadounidense de Geriatría (American Geriatrics Society).

Incluso tu actitud puede tener un impacto. Los estudios sugieren que los adultos mayores que creen que ciertos problemas de salud son inevitables sufren más de estos, incluso de mala memoria y de una recuperación más larga de una enfermedad. Tal vez sea porque están menos interesados en tener una conducta saludable que pueda protegerlos de las enfermedades.

 ¿Por qué persisten estos mitos en cuanto al envejecimiento? Muchos médicos tienen creencias anticuadas acerca de los pacientes mayores, dice Brangman. “La mayoría de los médicos se graduaron de la escuela de medicina cuando no se hacía énfasis en la geriatría, así que es posible que no sepan cómo responder mejor a una situación y en cambio, simplemente eligen darle otra pastilla al paciente”, indica ella.

Desmentimos 5 mitos comunes sobre el envejecimiento y te damos consejos sobre los pasos que puedes tomar para evitarlos o superarlos.

Mito 1: Dormirás mal

Los patrones de sueño cambian a medida que envejecemos. “Toma más tiempo conciliar el sueño y uno tiende a despertarse con más frecuencia que las personas más jóvenes”, dice Raj Dasgupta, M.D., un especialista en sueño en University of Southern California en Los Angeles. También logras menos sueño de ondas Delta, u ondas lentas. Esa etapa del sueño te ayuda a consolidar la memoria. Y sin suficiente sueño te sientes más cansado, irritable y olvidadizo durante el día.

Pero muchos problemas comunes del sueño entre las personas mayores se derivan de otras causas, en especial de los medicamentos que se usan para tratar afecciones de salud no relacionadas. Por ejemplo, los diuréticos que se toman para reducir la presión arterial alta o para tratar la insuficiencia cardiaca pueden causar que te despiertes con más frecuencia para ir al baño durante la noche.

Lo que debes hacer: Primero, pregúntate si te sientes molesto por el cambio en tu patrón de sueño. “Si no está afectando tu calidad de vida, no es un problema que deba resolverse”, dice Dasgupta.

Si no estás contento con esto, pregúntale a tu médico si alguno de los medicamentos que tomas o un problema de salud subyacente podrían estar afectando tu sueño.

Si se descartan esas posibilidades, considera la terapia conductual cognitiva. Las investigaciones han descubierto que es mejor que los medicamentos para los problemas del sueño. Un psicólogo puede ayudarte a practicar buenos hábitos de sueño, como por ejemplo, levantarte y acostarte a la misma hora todos los días. Ese tipo de consejería a corto plazo a menudo requiere varias sesiones de una hora. “Al principio puede ser difícil continuar con este hábito”, indica Dasgupta, “pero si lo haces, en realidad podrás ver los beneficios”.

Ten cuidado con lo siguiente: Píldoras para dormir. A casi un tercio de los adultos mayores les recetan este tipo de medicamentos, pero estos ayudan a que las personas duerman solamente unos cuantos minutos más por noche, según sugiere la investigación de Consumer Reports Best Buy Drugs.

Y estos medicamentos pueden presentar riesgos como aturdimiento al día siguiente, confusión y problemas de memoria, especialmente en los adultos mayores, quienes son más sensibles que las personas más jóvenes a los efectos secundarios que estos provocan.

Mito 2: Te sentirás débil

Aproximadamente un tercio de las personas mayores de 65 años de edad se caen cada año, según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC). Eso se debe en parte a una reducción natural en el flujo sanguíneo hacia el cerebelo, el centro de equilibrio del cerebro, así como cambios en la vista y en el oído interno, los que hacen que sea más difícil orientarse, dice Mary Tinetti, M.D., jefe de geriatría en Yale School of Medicine en New Haven. Ese deterioro se ve exacerbado muchas veces por afecciones como la artritis y deficiencias nutricionales que pueden provocar daño a los nervios de los pies.

Lo que debes hacer: Revisa tu equilibrio y fuerza. “Les repito a todos mis pacientes que incluso a los 75 años de edad deberían poder levantarse de la silla sin usar los brazos, caminar por la habitación, voltear rápidamente y sentarse sin perder el equilibrio”, dice Tinetti.

Si no lo puedes hacer, consulta con tu médico para que compruebe si hay afecciones subyacentes que puedan afectar el equilibrio (una deficiencia de vitamina B12, un ritmo cardíaco lento o cataratas, por ejemplo). También puede referirte con un fisioterapeuta, quien podrá enseñarte ejercicios para fortalecer los músculos y mejorar el equilibrio.

Ten cuidado con lo siguiente: Medicamentos para la presión arterial. Algunas veces estos disminuyen demasiado tu presión arterial, causando mareos cuando te pones de pie y aumentando el riesgo de sufrir caídas, especialmente cuando comienzas a tomarlos o al aumentar la dosis. En mayo de 2016, un estudio realizado a 90,127 adultos mayores descubrió un aumento del 36% en caídas graves durante los primeros 15 días después de comenzar a tomar un medicamento para la presión arterial.

Si consideras que tu medicamento podría tener ese efecto en ti, pídele a tu médico que revise tu presión arterial ortostática, lo que significa comparar tu presión cuando estás recostado con la que tienes cuando estás de pie. Si esa prueba detecta un problema, habla con él acerca de reducir tu dosis o posiblemente eliminar el medicamento por completo.

Mito 3: No tendrás ningún interés en el sexo

En el caso de las mujeres, los niveles de estrógeno y testosterona han bajado a causa de la menopausia, lo que pueden reducir el deseo sexual y hacer que tener relaciones sexuales sea físicamente incómodo. Muchos hombres mayores aún tienen un fuerte deseo sexual, pero es posible que tengan problemas de erección debido al bajo flujo sanguíneo hacia el pene como resultado de arterias obstruidas, lo cual se deriva de afecciones tales como colesterol alto y presión arterial alta.

A pesar de esos cambios, “debido a que las personas viven vidas más largas y más saludables, ellos tienen las mismas expectativas que tenían cuando eran más jóvenes, lo que incluye la sexualidad”, dice Marc Agronin, M.D., director médico de salud mental e investigación clínica en Miami Jewish Health Systems.

Lo que debes hacer: Si estás insatisfecho con tu vida sexual (y no todas las personas con una disminución en el interés sexual lo están), habla con tu médico que debe verificar si no tienes alguna afección como diabetes, por ejemplo, que pueda afectar la excitación. También te deben evaluar para detectar trastornos en el estado de ánimo, ya que hasta un 90% de las personas que tienen depresión sin tratar experimentan un nivel bajo de la libido.

Ten cuidado con lo siguiente: Precipitarte a tomar un medicamento. “Incluso entre las personas mayores, los problemas psicológicos como una mala relación, son a menudo la base de sus problemas sexuales y ningún medicamento puede resolver eso”, dice Agronin.

A más hombres e incluso a algunas mujeres se les está recetando testosterona, pero tomar dosis complementarias de esta no significa una cura mágica. Se ha relacionado a un mayor riesgo de enfermedades del corazón en hombres, por ejemplo, y posiblemente cáncer de seno en las mujeres.

Los medicamentos de venta con receta para tratar la disfunción eréctil, incluyendo sildenafil (Viagra) y tadalafil (Cialis), pueden ayudar a algunos hombres. Pero también pueden causar efectos secundarios como mareos, dolores de cabeza y visión borrosa, así que ten cuidado con estos. En el 2015, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aprobó un medicamento llamado flibanserina (Addyi) para aumentar la libido en las mujeres, pero la investigación sugiere que no es muy eficaz.

Mito 4: La confusión y la pérdida de la memoria son inevitables

“Como parte del conocido proceso ‘normal’ de envejecimiento, tu mente sí se desacelera un poco”, indica Ronald Petersen, M.D., un neurólogo en Mayo Clinic en Rochester, Minn. Los neuroquímicos del cerebro cambian con el tiempo, afirma, lo que explica las pequeñas fallas, como olvidar en dónde pusiste las llaves o el nombre de un amigo en una fiesta.

Pero solo hasta un 20% de las personas experimentan problemas más graves con el pensamiento o la memoria, sugieren los estudios. E incluso eso puede ser más lento algunas veces. “El envejecimiento del cerebro no es pasivo, hay muchas cosas que puedes hacer para desacelerar el proceso”, dice Gary Small, M.D., director del Centro de Longevidad (Longevity Center) de UCLA. (Lee más acerca de cómo preservar la memoria a medida que envejeces).

Lo que debes hacer: Asegúrate de que tu médico te evalúe para ver si tienes presión arterial alta, colesterol alto, diabetes, obesidad, apnea del sueño y depresión, ya que todas estas afecciones, si no se tratan, pueden ocasionar cambios cognitivos. También deberá evaluarte para ver si tienes pérdida auditiva o de la vista. Si te estás esforzando para oír o ver, tu cerebro no puede enfocarse en codificar los recuerdos, afirma Small.

Ten cuidado con lo siguiente: Antihistamínicos tales como la difenhidramina (Benadryl Allergy, Nytol, Sominex y los genéricos), medicamentos para la ansiedad como diazepam (Valium y los genéricos) y los antidepresivos como la amitriptilina. Se les ha relacionado con impedimentos cognitivos y demencia.

Mito 5: Te sentirás solo y deprimido

Las personas mayores no tienen más probabilidades de sentirse deprimidas que las personas más jóvenes, afirma Robert Roca, M.D., presidente del Consejo sobre Psiquiatría Geriátrica de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association).

Pero cuando se deprimen, “normalmente se deriva de una pérdida relacionada con el envejecimiento”, explica Roca. “Pierden seres queridos o amigos, pierden su identidad porque se jubilan, su vigor físico va menguando y no pueden realizar tantas actividades como podían hacerlo antes”.

Lo que debes hacer: Pídele a tu médico que te haga una evaluación de depresión. Puede hacerlo con un sencillo examen que abarca temas como la pérdida de apetito y dificultades para dormir.

Si te sientes levemente deprimido, aumentar tus actividades físicas y sociales puede ayudar, afirma Roca. El próximo paso podría ser terapia, ya sea terapia conductual cognitiva o psicoterapia interpersonal, o bien, si la depresión no disminuye, medicamentos.

Ten cuidado con lo siguiente: Medicamentos contra la ansiedad. Algunos médicos los recetan para tratar la depresión, pero esta clase de medicamentos, conocidos como benzodiazepinas, no son apropiados para ese propósito. Esos medicamentos también conllevan los mismos riesgos que las pastillas para dormir para adultos mayores, y pueden ser adictivas.

Cinco mitos sobre envejecer

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Lo ideal es mantener nuestros pensamientos conectados al tiempo presente, así estaremos más enfocados con nuestro entorno y lo que nos rodea.

Mantenernos conectados en el presente, sin aferrarnos a nada, aceptando la no permanencia de las cosas y que todo cambia, nos ayudará a ser más felices, prácticos y positivos. Actualmente se sabe que nuestro entorno y estilos de vida pueden influir tanto en la expresión genética, como en el equilibrio entre la salud y enfermedad.

La meditación y las técnicas para el control del estrés son herramientas importantes que debemos saber utilizar, de esta manera mejoraremos nuestra salud mental, física y emocional.

Cada día tenemos aproximadamente 60 mil pensamientos y se presentan uno a la vez. Por lo general la gran mayoría de ellos se conectan con otros, vienen en cadena y suelen estar asociados con el pasado o el futuro. Los pensamientos vinculados al pasado suelen traer consigo sentimientos de tristeza y depresión, los vinculados al futuro suelen generar ansiedad y miedo. Lo ideal es mantener nuestros pensamientos conectados al tiempo presente, de esa manera, estaremos más enfocados con nuestro entorno y lo que nos rodea.

Es importante identificar qué tipo de pensamiento estamos teniendo, así seremos capaces de discernir y elegir qué pensar. Los pensamientos generan sentimientos, si me siento bien es porque estoy pensando bien.

La meditación reduce los dolores.
La meditación reduce los dolores. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Beneficios:

Mejora la función inmunológica y reduce la inflamación.
Mejora la respuesta al estrés.
Reduce las complicaciones cardiovasculares.
Preserva la integridad de ciertas zonas del cerebro al envejecer. Mejora la atención y la concentración, incrementa el grosor cortical cerebral y la sustancia gris relacionada con la memoria.
Mejora el autocontrol, brinda perspectiva. Desarrolla la inteligencia emocional y la empatía.
Reduce los dolores.
Mejora las relaciones sociales.
Alivia el estrés, la ansiedad y la depresión.
Aumenta la felicidad.

Tenemos que creer en nosotros mismos, muchas veces estamos cegados por el consumismo y la superficialidad, dejando que el ego gobierne nuestras acciones y pensamientos, hay que percatarnos que el poder, la curación y la solución a los problemas, muchas veces, están dentro de nosotros mismos. Las palabras, hechos y pensamientos tienen gran impacto en nuestras vidas y salud.

Hay diferentes prácticas para llegar a meditar, es más fácil de lo que se cree, todo empieza por concentrarse en la respiración.
Hay diferentes prácticas para llegar a meditar, es más fácil de lo que se cree, todo empieza por concentrarse en la respiración. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Getty Images

Consejos:

Ponerle punto final a los pensamientos, hábitos o acciones que nos molestan y perturban.
Ver el problema o el conflicto desde otra perspectiva, ser prácticos. El problema tiene múltiples formas de resolverse, no hay que encasillarnos.
Expresarnos con naturalidad y sinceridad, tal como somos, decir las cosas como son, con honestidad, sin juzgar a nadie ni pretender que otros piensen como nosotros. No podemos cambiar la forma de pensar de nadie, cada uno es como quiere ser.
Discernir o escoger qué tipo de pensamiento quiero pensar. Identificar lo negativo y analizarlo desde otra perspectiva, así se irán diluyendo y minimizándose.
Tomar decisiones en base al entendimiento de lo que está pasando, sin criticar.
Es importante adaptarse a distintas condiciones y ser tolerantes, no dejarse influenciar.
Poner nuestras cualidades al servicio de los demás nos engrandece como personas.

Hay diferentes prácticas para llegar a meditar, es más fácil de lo que se cree, todo empieza por concentrarse en la respiración, en un ambiente tranquilo (cuando recién se inicia la práctica, ya que el objetivo a largo plazo es llegar a meditar en cualquier lugar o circunstancia), puede hacerse con los ojos abiertos o cerrados y en una posición cómoda. ¡Es importante no desistir, siempre se puede estar mejor!

Médico geriatra

Médico cirujano, especialista en geriatría, con estudios en antienvejecimiento, medicina regenerativa y longevidad. Miembro de la Sociedad Peruana de Geriatría y de la Sociedad de Gerontología y Geriatría del Perú. Resident Trainee Member of The American Geriatrics Society.

http://vital.rpp.pe/expertos/meditacion-para-mas-felicidad-y-menos-estres-noticia-1023503

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“Los adultos mayores que viven solos carecen, más que el resto, de las relaciones sociales necesarias para una buena vejez”, aseguran las conclusiones que arrojó el estudio del Barómetro de la Deuda Social con las personas mayores, de la UCA y la Fundación Navarro Viola.

El informe plantea que presentan un déficit elevado en sus capacidades sociales y en otros planos: carecen de muestras de afecto, de alguien que los aconseje sobre cómo resolver sus problemas personales o en las tareas domésticas, si llegan a necesitarlo.

Vivir en soledad potenciaría la insatisfacción y esto se reflejaría en tres indicadores: mayor tendencia a sentirse poco o nada feliz, mayor dificultad para tener proyectos personales y mayor propensión a sentirse solo.

“En el análisis de las condiciones de bienestar subjetivo de las personas mayores que viven solas se observan las siguientes situaciones: mayor frecuencia de la infelicidad, mayor frecuencia del déficit de proyectos personales y mayor sentimiento de soledad”

Sin bien muchas veces el hecho de vivir en soledad puede obedecer a deseos de autonomía, no siempre es resultado de una elección. Los efectos anímicos sobre el adulto mayor serán muy distintos según sea el caso.

Los expertos sostienen que si se encuentran en una buena posición económica, bien de salud y desean seguir viviendo en su casa, integrados al contexto social de siempre, seguramente disfrutarán de vivir solos, ya que podrán aprovechar el amplio grado de libertad, de independencia y de autonomía que, como se sostiene, suele agradar sobremanera.

En el otro caso, cuando diversas circunstancias hacen que la soledad residencial no sea una elección sino una obligación, la calidad de vida de los adultos mayores podría desmejorar notablemente.

Según datos del estudio de la UCA, el 17,9% de las personas mayores que viven solas se siente poco o nada feliz, y este sentimiento disminuye hasta el 13% entre quienes conviven.

El déficit de proyectos personales, que refiere la percepción subjetiva de incompetencia para proponerse metas y objetivos en procura del bienestar personal, es del 27% entre quienes viven solos y del 22,9% entre quienes viven acompañados.

Por otro lado, la percepción de soledad (sentir que no se tiene a nadie a quien acudir) alcanza al 21,8% de las personas mayores que viven solas y al 13,4% de las que conviven.

En estudios anteriores del Observatorio de la Deuda Social Argentina, se advierte que sentirse solo no es lo mismo que estar solo.

“La persona puede sentir soledad aunque esté rodeada de semejantes que le brinden afecto. Pues aun así, la persona se siente sola. No se trata de soledad social, sino de soledad emocional, de una experiencia subjetiva mucho más compleja, que tiene su origen en el modo en que el individuo percibe la calidad de sus relaciones”, explica la investigadora Solange Rodríguez Espíndola.

El informe también revela que la percepción subjetiva de no contar con otras personas cuando se necesita ayuda en tareas domésticas (para la preparación de la comida cuando no puede hacerlo o alguien que asista en casos de enfermedad) es mayor entre quienes viven solos: 67,3%, mientras que entre quienes viven acompañados alcanza al 28,6%.

En la misma dirección apunta otro dato: el 60,2% de las personas mayores que viven solas y el 32,8% que viven acompañadas sienten que no cuentan con alguien que los aconseje sobre cómo resolver sus problemas personales o los ayude a resolver determinada situación.

Por último, el 27,9% de los adultos mayores que viven solos ve poco o nada satisfechas sus necesidades de afecto y cariño, una proporción notoriamente más grande que la encontrada entre quienes viven acompañados (10,3%).

El 60,2% de las personas mayores que viven solas y el 32,8% que viven acompañadas sienten que no cuentan con alguien que los aconseje sobre cómo resolver sus problemas personales o los ayude a resolver determinada situación

“En el análisis de las condiciones de bienestar subjetivo de las personas mayores que viven solas se observan las siguientes situaciones: mayor frecuencia de la infelicidad, mayor frecuencia del déficit de proyectos personales y mayor sentimiento de soledad”, concluye el informe.

En este sentido, volver a enamorarse e iniciar una nueva convivencia puede significarles una mejora en la calidad de vida.

“Si una persona está sola y vuelve a formar pareja va a estar más feliz. Las personas mayores más felices viven con otra persona de una edad parecida. En general les hace muy bien”, afirma la gerontóloga Silvia Gascón.

Sin embargo, lamenta la especialista, muchas veces se tienen que enfrentar con prejuicios de que ya no es “momento” para enamorarse o que puede existir “interés” económico por alguna de las partes.

http://www.eldia.com/informacion-general/vivir-con-alguien-seria-emocionalmente-mas-saludable-para-los-adultos-mayores-182126

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Los conceptos “experiencia sensorial relacionada con la muerte” (“death-related sensory experience” o DRSE) o “fenómenos del lecho de muerte” (“deathbed fenomena”), suenan a programa televisivo de fenómenos paranormales, pero en realidad son utilizados con frecuencia incluso en círculos científicos para referirse a un fenómeno común entre aquellas personas que están a punto de fallecer: son todas las percepciones y experiencias en apariencia paranormales reportados por los moribundos.

 Las visiones de familiares o amigos fallecidos son las percepciones más habituales, pero también se han reportado historias en las que se experimentan alucinaciones relacionadas con un trauma, como el retorno al campo de batalla de antiguos soldados. Kerry Egan, la capellán de un hospital para enfermos terminales, acaba de publicar ‘On Living‘ (Penguin Life), en el que explica su experiencia con muchos ancianos durante sus últimos compases de vida, y desvela cuáles son los sueños que con más frecuencia suelen tener.

“Cualquier persona que trabaje en una residencia, cualquiera, te dirá que es muy habitual que la gente que muere vea a sus madres”, explica en un reportaje publicado en ‘NPR‘. “No es un paso necesario, no todo el mundo lo experimenta, pero ocurre muy a menudo. Se acercan a ellos, les saludan, a veces les hablan, y es algo que realmente les conforta”. Una opinión que se encuentra en consonancia con la mayoría de descripciones de estas experiencias, definidas por ser muy vívidas y proporcionar una sensación de paz a los que las viven.

Los moribundos son tranquilizados por las personas que aparecen en sus visiones, que les recuerdan que han sido buenos padres, hijos o compañeros

“¿Es real? ¿No es real? He llegado a un punto en el que no lo sé y me parece bien”, añade la mujer, graduada en la Harvard Divinity School, la escuela de teología y estudios religiosos de la célebre universidad. “No me preocupa no entenderlo por completo. No era así antes. Creo que hay muchas cosas en la vida que puedes experimentar y que no, que podemos entender su significado y que no, y que en algún momento debes sentirte bien diciendo ‘no sé lo que esto significa, pero es parte de mi experiencia y necesito aceptarlo”.

¿Sueño o realidad?

La visión de Keen está probablemente muy condicionada por su formación religiosa. Hay varias explicaciones sobre por qué la gente que está a punto de morir tiene esta clase de visiones, aunque ninguna haya llegado a una conclusión unánime. La autora indica que “mucha gente se sorprendería de cómo muchos pacientes de residencias no tienen tanto miedo de morir como se piensa”. Y es probable que ello explique por qué estos, y no otros, suelen tener esta clase de experiencias.

MIGUEL AYUSO

Una investigación publicada en ‘The Journal of Pallative Medicine’ entrevistó a 59 pacientes de la unidad de cuidados paliativos del Hospice Buffalo para entender un poco mejor esta clase de experiencias, y llegó a la conclusión de que tienen un puñado de características en común: son reconfortantes, suelen aparecer personas ya fallecidas y aluden a la resolución de asuntos pendientes, a los preparativos de un viaje o al amor y, sobre todo, el perdón. En muchos casos, los moribundos son tranquilizados por las personas que aparecen en sus visiones, que les recuerdan que han sido buenos padres, hijos o compañeros. Un pequeño porcentaje (alrededor del 20%) tenían visiones traumáticas, como el enfermo que confesó haber soñado varias veces con el desembarco de Normandía, al que había sobrevivido. Se veía rodeado de soldados muertos, hasta que uno le avisó, dos días antes de su muerte, que pronto irían a por él.

La mayoría de estos sueños, no obstante, son positivos. “Estaban mi padre y mi madre, mi tío. Todo el mundo que conocía que había muerto estaba allí”, explicaba Jeanne Faber a los investigadores del Palliative Care Institute. “Los únicos que faltaban eran mi marido y mi perro, pero sabía que iba a verlos”. No hace falta ser un lince para sospechar que estas visiones son parte de un mecanismo de defensa ante la inminencia de la muerte (o un recuerdo de los remordimientos no resueltos en los casos más negativos).

Los soñadores están ayudándose a sí mismos a salir de una situación difícil

Es la teoría que defiende el neurocientífico Tore Nielsen, director del Dream and Nightmare Laboratory de la Universidad de Montreal, que señalaba a ‘The New York Times‘ en un reportaje sobre el tema que estos sueños provienen del miedo y la incertidumbre: “Los soñadores están ayudándose a sí mismos a salir de una situación difícil”. Más complicado es explicar por qué resultan tan vívidos, aunque muy probablemente se deba a que sean percibidos en un estado de delirio (habitualmente inducido por los cambios en la química corporal de los pacientes terminales) o al sufrir una hipoxia cuando el cerebro recibe menos oxígeno de lo normal.

(iStock)

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Una experiencia para todas las eras

Lo más llamativo de muchas de estas historias es que coinciden con aquellas representaciones de la muerte que se han realizado durante siglos: es un tropo común en la literatura o en el cine que un familiar vuelva al mundo de los vivos para visitar a aquel que pronto va a morir. Hay quien señala que es la demostración más clara de que estos fenómenos se han producido a lo largo de toda la historia del hombre. Otros dan la vuelta a la tortilla y sugieren que si vemos a nuestros padres antes de fallecer es porque hemos aprendido a hacerlo gracias a los libros y las películas.

“Todos los pacientes son únicos”, señala Egan. “Algunos encuentran el significado en la religión. Otros lo hacen en la familia, amigos y sus relaciones, o en el arte, la literatura y la música”. Sin embargo, casi todos ellos tienen algo en común: el recuerdo de aquellos que les criaron cuando eran pequeños; en concreto, de la persona de la que nacieron. ¿Mala conciencia por un sentimiento de deuda o un reconfortante pensamiento antes del gran tránsito?

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-11-10/sueno-antes-morir_1284318/

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La amistad entre Víctor Gómez y Cruz Roldán tiene 46 años. Se conocieron en una excursión a La Sierra por un grupo de marcha, “pero era más que eso, era un grupo de estilo de vida”, recuerda Roldán, de 79 años. Cuando cruzaban por el medio siglo de vida se preguntaron ‘¿por qué no nos vemos envejecer?’. 15 años después, viven con sus respectivas esposas en Convivir, una residencia autogestionada en Cuenca. Decenas de amigos y familiares se entusiasmaron cuando plantearon la idea de vivir juntos pero no revueltos y hoy son 87 socios los que se identifican con el lema “ponerle vida a los años”. Cuentan con todos los servicios de una residencia tradicional, “pero no estamos sentados todo el día en una silla entre desconocidos”. Comparten, se mantienen activos, pero conservan su independencia.

Falta poco para la hora de comer en la residencia Convivir y en una de las múltiples salas comunes se escucha a Raffaella Carrà. Un radio cassette Sony vibra al son de ‘Porque El Amor (Fataliá)’ mientras la gente se descojona. Es el taller de risoterapia dirigido por Lourdes Ranera. Aprendió esta técnica en la India, la enseñó durante más de 20 años en Barcelona y hoy hace reír todos los días a sus compañeros de residencia. Los que no se están riendo, se cambian de ropa tras una clase de gimnasia a cargo de Timoteo, que antes de jubilar se desempeñaba como profesor. Otros participan de la clase de macramé impulsada por Amelia López, de 88 años, la mayor de la residencia. La edad media es de 70 años, pero se respira un ambiente juvenil. “Venir aquí me ha rejuvenecido, es la gracia de vivir en una residencia cuando todavía estamos bien”, cuenta López. “Esto ayuda a que cuando dejes de trabajar no pienses cuándo te llegará tu hora”, agrega Roldán.

Aunque la residencia colaborativa se cimenta hace poco en España, Rogelio Ruiz, arquitecto de eCohousing, ha recibido casi mil solicitudes sobre información de este modelo de vivienda. Su equipo ganó el concurso para construir Trabensol, una de las dos residencias de este tipo construidas en Madrid: “Nos daba mucho reparo hacer casas para personas que no sabíamos quiénes eran ni cómo querían vivir. Las decisiones las tomamos con ellos. Si hay alguien que trabajó en jardinería opina de las áreas verdes y si hay una enfermera lo hace sobre cómo debiera ser el área de salud”. Todas las residencias de cohousing deben cumplir los requisitos de una tradicional: baños geriátricos, muebles terminados en curva, botones de emergencia en todas las habitaciones, entre otras cosas.

A diferencia la situación en Convivir, donde todos los que quieren un apartamento deben tener un conocido y ser socios, en Trabensol la oferta es para todo público. Los valores para hacerse socio de una cooperativa cohousing en España —que no exenta los gastos mensuales— van desde los 50.000 a los 140.000 euros. Este gasto se ve amortiguado en las residencias donde también reciben a no socios. En la Fuente de la Peña en Jaén, si eres socio pagas 2.080 euros mensuales por pareja, en vez de pagar un “alquiler” de 3.150 euros. Los costes también varían si el residente quiere servicios de limpieza, lavado, comida o solo acceso a los servicios de atención como enfermería y fisioterapia.

De las experiencias españolas, los impulsores coinciden en que los interesados se acercan más a los 50 que a los 70 años. Nemesio Rasillo, uno de los fundadores de la residencia Brisa del Cantábrico, donde la edad media es de 63 años, lo atribuye a que “los más mayores tiran del cuidado familiar. Pero hay muchos adultos que aún no jubilan y ya tienen claro que no quieren ser una carga para sus hijos”. En esta residencia, una de las normas es puede haber máximo 15 personas del mismo año de nacimiento, para garantizar el relevo generacional. Cada cooperativa tiene sus normas, pero una que se repite para tratar el tema de la dependencia, es que desde que un residente se suma al proyecto, parte de su dinero es relegado a un fondo social. “Así cuando alguno de los compañeros necesite una asistencia especial, lo cubrimos entre todos y no le significa un gasto importante”, explica Roldán.

Es la hora de la siesta en Cuenca, y “el castillo del siglo XXI”, como le llaman los habitantes de Convivir a su residencia, parece haberse detenido en el tiempo. Nadie circula por los largos pasillos de las dos plantas, las paletas de ping pong descansan sobre la mesa y la peluquería está cerrada con llave. Es el momento de disfrutar el apartamento que cada uno se ha decorado a su gusto. “En lugar de independizarse mi hijo, me he independizado yo”, dice en voz baja Luis de la Fuente, mientras cierra la puerta de su nuevo hogar.

http://politica.elpais.com/politica/2016/10/10/actualidad/1476113070_376172.html

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” Yo quiero de mayor ser jóven”  es uno de los títulos de la colección de libros que ha escrito el profesor Leopoldo Adabía a lo largo de su trayectoria.

A sus 83 años confiesa que se siente feliz y muy activo acudiendo a tertulias, dando conferencias y atendiendo a los medios de comunicación. «No paro», confiesa con gran orgullo este economista de formación.

¿Qué espera la gente mayor de su vejez?

No espera nada –se ríe–.

Al menos vivir de la mejor forma posible, ¿no?

 —Sí, y para eso hay que apuntarse al envejecimiento activo y tener obligaciones todos los días. Un viejo que se levanta por la mañana y piensa «hoy no voy a hacer nada», al cabo de unos días se preguntará «y, entonces, ¿para qué sirvo?». Eso no es soportable. Yo me levanto pensando en todo lo que tengo que hacer. Voy a la radio, a la televisión, a charlas… Eso sí los sábados y domingos suelo descansar.

La personas siempre tienen que marcarse un plan diario. El que es ingeniero, por ejemplo, y lleva toda la vida hablando de ingeniería a su familia, al jubilarse debe abrir los ojos y darse cuenta de que a su alrededor hay muchas posibilidades interesantes, como un museo que visitar y especializarse en los temas que ofrecen. Hay un término que está de moda y que las personas mayores no podemos pasar por alto: «reinventarse».

¿De qué hay que huir?

En el caso de los hombres de pensar que con salir a comprar el pan y el periódico o a buscar a los nietos al colegio es suficiente. Eso no es envejecimiento activo. Encima, cuando llegan a casa estropean el día a la mujer. Todo viejo paradisiaco es para echarlo de casa. Es difícil de soportar.

¿Que le diría a aquellos que tienen la creencia de que «el pasado siempre fue mejor»?

Que piensen siempre en el presente y que no lo desprecien. Es muy común que la gente piense «en mi época la música era mejor que la de ahora». Puede ser. O no. Lo que ocurre es que en su época esa persona tenía otra edad y otras circunstancias distintas a las de ahora. Por eso todo es diferente. Es como cuando los hombres hablan de lo bien que les resultó ir a la mili, sin recordar las noches de guardia que les tocó hacer. El pasado ya es historia, el futuro es misterio y solo queda el hoy, que es un regalo. Las personas mayores no pueden pasarse toda su vejez aferrados a su pasado contando lo que les pasó de jóvenes.

¿Usted no piensa en su futuro?

El futuro es corto. Hay que ser realistas.

¿Cómo sobrevivir en una etapa en la que han fallecido familiares y amigos cercanos?

En una ocasión Eduardo Punset dijo: «no tengo la evidencia científica de que me vaya a morir». Pues yo pienso que tampoco yo tengo la seguridad absoluta de que yo vaya a hacerlo. Es cierto que según avanzas en la vida ves cómo tus seres queridos se van quedando en el camino, incluso algunos que son algo más jóvenes, lo que te hace pensar. Coger un álbum de fotos y darte cuenta de que la mayoría de las personas que aparecen ya no están es algo que encoge el corazón. Sin embargo, hay que tener la actitud de que es algo natural.

Pero, ¿se puede ser feliz en esta etapa?

No es que se pueda, es que es obligatorio. Aunque, la verdad, no sé cómo se hace –reconoce con asombro–. El viejo tiene la experiencia de todo lo que ha vivido, pero también puede tener ciertas limitaciones. Esas limitaciones no tienen porqué saberlas más que él. Yo, por ejemplo, me rompí la cadera y, desde entonces, doy mis conferencias sentado, algo que no me gusta. La gente cree que es porque así estoy más cómodo porque yo no voy contando el dolor que me entra cuando llevo un rato de pie. A nadie le importan mis limitaciones. Muchos mayores se quejan de todo: me duele esto, aquello, he dormido fatal… Les gusta presumir de lo mucho que sufren cada día sin darse cuenta de que, en realidad, sus limitaciones no le interesan absolutamente a nadie. Hay que ser flexibles y adaptarse a los cambios físicos de nuestra vida.

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Ignacio Toranzo deja este fin de semana, durante la celebración del 31 Congreso regional, la presidencia de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Castilla y León después de catorce años en el cargo, durante los cuales la especialidad ha conseguido avances, aunque no tantos como quisieran los profesionales que la integran.

¿Por qué abandona la presidencia de la Sociedad de Geriatría? ¿Considera que ha cumplido una etapa?

-La verdad es que he estado tantos años porque las renovaciones cada cuatro años eran casi por asentimiento. Hasta que se adaptaron los estatutos al modelo europeo para elegir a un vicepresidente que sustituye al presidente cuando este cesa automáticamente. Sirve para dar continuidad a la organización y para renovar, porque no es bueno estar tanto tiempo en un cargo. Creo que es buena la renovación, que entre gente más joven, con más empuje, más reivindicativa, en definitiva que dinamice un poco la Sociedad de Geriatría.

 ¿Qué destacaría del trabajo que han venido haciendo durante estos años?

-Hemos conseguido, o a lo mejor también ha venido con los tiempos, que la Geriatría tenga presencia dentro de las áreas de salud de Castilla y León. No con la presencia que nosotros quisiéramos pero bueno, se va hablando de Geriatría y ya hay geriatras en todas las áreas de la Comunidad. Tenemos una faceta científica, de dar formación tanto a médicos de Atención Primaria como la geriatras y médicos de residencias. Pero también la de Geriatría es una Sociedad que abarca muchas disciplinas, porque para atender a los ancianos hacen falta varios profesionales. Un geriatra solo no es nada, siempre tiene que estar acompañado por la enfermera y asistente social al menos y de ahí para arriba cuantos más profesionales mejor. En nuestra Sociedad hay enfermeras, ya con la especialidad de Geriatría que salió hace poco, trabajadores sociales, psicólogos, neurólogos, psiquiatras… es un conglomerado de especialidades que están dirigidas a tratar al anciano no solo en el aspecto clínico sino también más global gerontológico.

¿Qué características tiene el trabajo con personas de edad avanzada?

-Desde el punto de vista médico las patologías se manifiestan de forma distinta, no son tan típicas como en otros grupos de edad. Tenga en cuenta que la edad a partir de los 65 años hasta los 90 es la etapa más larga casi de la vida y es un grupo muy heterogéneo. Para los geriatras el paciente geriátrico normalmente es el que tiene mas de 75 años, aunque discriminar a la gente por la edad es algo que no se puede admitir.

Sí, porque hay personas que se conservan muy bien a pesar de la edad.

-Discriminar a la gente por la edad es inadmisible. Las enfermedades tienen unas características especiales en las personas mayores, aparecen neumonías sin fiebre, sospechamos de unas patologías que tienen comportamientos anómalos y también hay algunas patologías que son propias de los mayores. Y hay otro factor. Con la incorporación al trabajo de la mujer y las familias menos extensas, más nucleares, hay muchos ancianos que viven solos, viven en sus casas y no adecuadamente. Hay que articular políticas asistenciales para llegar ahí y que estén el mayor tiempo posible en sus casas de la manera adecuada y correcta.

¿Es lo conveniente que los mayores estén en su casa?

-Lo ideal es que el anciano viva en su casa, con sus cosas, sus amigos de toda la vida y en el entorno familiar lo más posible. Evidentemente hay situaciones en que es imposible, por patologías y problemas sociales que se añaden pero lo ideal es que vivan en sus casas y hay que implementar políticas asistenciales para que ellos vivan ahí el máximo de tiempo posible.

¿Se trabaja bien en este sentido. La ley de dependencia ha funcionado?

-Castilla y León es la primera comunidad en aplicación de la ley de dependencia, pero realmente las expectativas que se tenían no se han cumplido, principalmente porque hay mucha picaresca y muchas perversiones en la ley. Se puso la figura del cuidador familiar , pero cuando en una relación familiar metes dinero muchas veces se pervierte. Hubo una temporada en que los hijos sacaban a los padres incluso de la residencia donde los tenían antes para coger este dinero. Yo creo que se va avanzando, es una ley buena, que se tiene que afinar más y es evidente que sin la cobertura de esta ley mucha gente no tendría las posibilidades que tiene ahora.

Previamente al congreso, hoy mismo hay una conferencia sobre envejecimiento satisfactorio? ¿Es posible?

-Sí, es para el público en general y la imparte el doctor González y González, presidente de honor de nuestra Sociedad. El envejecimiento satisfactorio es posible. Tenemos la idea de las personas mayores que están en las residencias, muchas veces deterioradas, pero hay mucha gente con 90 o 95 años acuden ala consulta solos y hay muchos matrimonios de nonagenarios que tienen una calidad de vida excelente, y en esta Comunidad más. Se envejece como se vive. Nosotros damos una serie de pautas y criterios para que ese envejecimiento sea lo mejor posible.

¿Los problemas de demencia o alzhéimer son más frecuentes que antes?

-El deterioro cognitivo, para englobar a todos los procesos demenciales, es más frecuente a medida que se tienen más años. Ahora se vive más y evidentemente como se viven más años hay más personas que son susceptibles de padecer esa enfermedad. También es verdad que se diagnostica más.

http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2016/10/19/ancianos-deben-vivir-mayor-tiempo/959586.html

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El nuevo curso de la Escuela de la Experiencia arrancará a finales de este mes con novedades importantes que acercan al alumnado a Ikasten.

Hasta ahora Ikasten se definía como la asociación de antiguos alumnos de la Escuela de la Experiencia. Sin embargo a partir de este mes el requisito de haber completado ese curso dejará de estar vigente. El nuevo alumnado será ya parte de la asociación. La Escuela de la Experiencia dará la bienvenida a su promoción número trece, abierta a personas mayores de 50 años que tengan inquietud por seguir formando parte activa de la sociedad. La inscripción se mantiene abierta hasta el 20 de octubre en todos los ayuntamientos de la comarca del Bajo Deba. Eva Pérez de Albéniz forma parte de la empresa Adindu y entre otras tareas se encarga de coordinar la Escuela de la Experiencia. Será el octavo curso en el que lleva los mandos y destaca el doble papel que juega este programa, aprender en un entorno relajado y ampliar los círculos sociales de cada uno. Son alicientes que han atraído a cerca de 250 personas en los últimos 12 años.

-Llega un nuevo curso y lo hace con cambios importantes, supongo que en parte por motivos económicos.

-Sí que hay una parte económica porque la subvención del Gobierno Vasco el año pasado no llegó, la de Diputación este año tampoco… Menos mal que están ahí el Ayuntamiento e Ikasten. Como asociación, Ikasten tiene claro que la Escuela de la Experiencia es algo que le aporta mucho. Al final del curso casi todos entran como nuevos socios, llegan además con una formación dentro de esta idea del envejecimiento activo, y además entran con un proyecto que le proporciona a Ikasten más actividades. Por eso se veía que es importante seguir, pero al no haber el mismo presupuesto había que hacer ajustes.

-¿Por dónde?

-Hasta ahora las clases eran los martes, miércoles y jueves en el centro social Untzaga, pero a partir de ahora las del jueves serán conjuntamente con Ikasten en Armeria Eskola. Sí que anteriormente a lo largo del curso se hacían también algunas actividades conjuntas con Ikasten. Dos o tres veces al año el grupo de la Escuela de la Experiencia iba a las charlas de Ikasten en Armeria Eskola. Pero algo que se repite es que la gente que termina la Escuela de la Experiencia se siente parte de Ikasten, pero de una forma separada, con su grupo. Entonces, para darle fuerza a la asociación se planteó que desde el principio, la gente que está apuntada en la Escuela sea ya socia de Ikasten y pueda ya participar de todas sus actividades.

-¿No se hacía ya?

-El año pasado sí que hubo dos o tres personas que vieron que en Ikasten había un grupo de teatro y se apuntaron. Pero no era algo a lo que diéramos mucha importancia. Este año la idea es que desde la propia inauguración se les dé a conocer que se abre el curso de Ikasten. Vamos a dar la bienvenida a los alumnos de la Escuela, a los nuevo socios, que son los que estuvieron el curso pasado, y se presentarán las actividades que va a haber. Así, quien empiece la Escuela de la Experiencia, tendrá la opción de participar en el resto de las cosas que organiza Ikasten. Aparte de eso, los jueves en lugar de dar la formación en el centro Untzaga, vamos a ir a Armeria Eskola para seguir la charla que organice Ikasten ese día. Una vez por semana van a estar en contacto y además alguno irá a los estiramientos, otro al teatro, otro a Kaleetan Kantuz… La idea es que la gente entre ya con esa sensación de que forma parte de la asociación.

-¿Hay algo que echa para atrás a la gente que no se decide?

-Mira, al principio lo que les daba miedo era la propia palabra escuela. La causa estaba entre que tienen un mal concepto y las ideas de ‘no voy a poder’, ‘no voy a dar la talla’, sobre todo en la gente que no ha podido completar unos estudios. Pero ahora yo creo que ese miedo está bastante superado. Puede ser que el hecho de que te comprometes para algo que va a durar todo el curso pueda influir, porque me doy cuenta de que a estas edades la gente está más ocupada.

-Se incide desde la Escuela de la Experiencia en que no es necesario ningún tipo de formación previa ni títulos. ¿Qué perfil de personas se encuentran?

-Hay de todo, y creo que ese es uno de los pluses de la Escuela. Hay desde amas de casa (porque amos de casa todavía no tenemos, espero que lleguen) hasta gente que ha ocupado puestos muy rimbombantes en su carrera profesional. Y en cuanto a edades, la media suele ser 65 pero últimamente estamos teniendo gente de setenta y bastantes, aunque no es mucha. Por otra parte también estamos teniendo gente más joven, de sesenta y a veces cincuenta y pico.

-Supongo que habrá gente que llegue sin saber bien qué es lo que va a encontrar. ¿Qué valoración suelen hacer después?

-Por una parte creo que valoran el tema de la formación. Entre la gente que se jubila hoy en día hay quien ha podido estudiar pero mucha gente es de unos años en los que no pudo terminar. Entonces, el hecho de aprender es una de las cosas que les deja un buen sabor de boca, y además aprender en un ambiente relajado, en el que no hay presión, se puede hablar… Otra cosa que engancha mucho es el tema social, conocer gente y hacer grupo. Se oyen muchos comentarios relativos a que ‘somos un grupo’. De hecho cuando terminan el curso se apuntan a Ikasten y empiezan a participar en actividades, cada uno en las de su gusto, pero mantienen algún tipo de vínculo con su generación. En algunos casos el propio proyecto que lleven adelante hace que se tengan que volver a reunir.

-Nunca es tarde para conocer gente.

-Algo que comenta mucha gente es que se ha encontrado en la silla de al lado a una persona que conocía de vista, que se saludaban por la calle pero que no tenían trato, y muchos hacen grandes descubrimientos. Yo creo que esa es una parte importante.

-¿Son buenos alumnos?

-En general es gente que viene con un talante bastante generoso. Entienden que son personas muy distintas pero llegan dispuestas a respetarse. Es algo que sorprende. Hay excepciones pero la tónica es esa.

-La mayoría son de Eibar, ¿lo tienen más cómodo?

-Es así. Las personas que vienen de otras poblaciones lo hacen muy convencidas. Hay un perfil de gente que nos encontramos en los últimos años que son las que se acaban de jubilar. Están en esa transición de la vida laboral a la vida de jubilado, con 24 horas que llenar. Creo que hay gente que necesita un paso intermedio que les estructure la vida. Esto, a fin de cuentas, es una actividad que les ocupa tres días a la semana y es una manera de entrar en una jubilación de un estilo, formación, actividad física, conocer gente nueva… Por eso creo que la gente que viene de fuera de Eibar llega con ese chip. También hay quien está en un momento vital determinado en el que necesita un cambio.

-¿La inscripción va bien?

-Sí, hay unas 17 personas ya. Tenemos dos de Soraluze que es poco habitual. También de Ermua, Deba y el resto de Eibar. El curso se suele mover en un número de unas veinte personas.

-¿Cómo le explicaría lo que se va a encontrar a quien vaya a la Escuela de la Experiencia?

-Es algo que abre nuevos horizontes. Aprendes muchas cosas, conoces gente y de ahí te van a salir planes diferentes, proyectos… Para mí es como una puerta que te hace decirte que eres mayor, que estás bien y que te puedes plantear hacer un montón de cosas y un montón de proyectos diferentes.

http://www.diariovasco.com/bajo-deba/eibar/201610/08/perez-albeniz-coordinadora-escuela-20161008003234-v.html

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