Home Noticias gerontológicas Herramientas para que los más mayores puedan seguir trabajando

La tradición de jubilarse a los 65 años de edad está desvaneciéndose. Mientras los trabajadores más mayores permanecen más tiempo dentro de la fuerza laboral, los retos desde la vista cansada hasta el dolor de las articulaciones se vuelven cada vez más comunes. Para solucionarlo, los tecnólogos y los expertos en la ergonomía están replanteando las condiciones laborales.

Tan recientemente como el año 1992, menos del 3% de la fuerza laboral estadounidense tenía 65 años o más. Hoy esa cifra casi se ha duplicado, según las estadísticas de la Agencia Laboral estadounidense, y se espera que alcance el 8,3% para el 2022. La mayor parte de estos 13,5 millones de trabajadores mayores tendrán entre 65 y 74 años, pero casi 2,6 millones tendrán 75 años o más.

Un motivo de este desplazamiento demográfico es la longevidad aumentada. Los hombres estadounidenses pueden esperar vivir otros 17,9 años de media, según los cálculos del Centro Nacional para Estadísticas Sanitarias del país, mientras que las mujeres se añadirán otros 20,5 años. Ambas cifras se han aumentado en más de un tercio desde la década de 1950. Con tanta vida por delante, los profesionales de perfiles altos pueden no querer quedarse quietos, mientras que los trabajadores peor pagados a menudo encuentran que sus pocos ahorros no les permiten jubilarse. Al mismo tiempo, gracias al ascenso continuo del sector de servicios sobre la fabricación, muchos trabajos requieren menos resistencia física.

Mientras que a los 70 años resulta más fácil operar una grapadora que una remachadora, algunos aspectos del entorno de oficina aún pueden irritar a la gente de cierta edad. «Muchos productos se diseñan para la gente joven», dice Sara Czaja, la directora científica del Centro del Envejecimiento de la Universidad de Miami (EEUU). «Los diseñadores no siempre tienen en cuenta a la gente mayor».

Consideremos las diminutas pantallas de los smartphones. Los trabajadores de oficina que mandan mensajes o comprueban su correo electrónico y servicios de noticias pueden cambiar entre una visión cercana a una lejana unas 100 veces o más cada día, dicen los investigadores de Carl Zeiss Vision de Alemania, un fabricante líder de lentes de gafas. Representa un esfuerzo importante para los trabajadores más mayores con una capacidad disminuida enfocar los objetos cercanos, un trastorno que suele presentarse entre los 40 y 50 años de edad y empeora de forma continuada.

Para minimizar la vista cansada digital, Zeiss ha desplazado el área de lectura de sus lentes progresivas hacia arriba, más cerca de los ojos, teniendo en cuenta la posición en la que la gente sujeta sus smartphones.

Otro reto: los ojos de una persona de 60 años sólo captan aproximadamente el 33% de la luz que captan los ojos de los veinteañeros, porque sus pupilas son más pequeñas y sus lentes oculares más nubladas. Eso hace necesario una mayor iluminación en la oficina, con tan pocas sombras y puntos oscuros como sea posible, dice Ryan Anderson, el director de Producto y Estrategia de Portfolio de Herman Miller, un importante fabricante de muebles con sede en Michigan (EEUU). No es suficiente arrojar más lúmenes sobre las mesas de los trabajadores; minimizar las sombras y zonas oscuras es igual de importante. Esto ha dado paso a nuevos tipos de dispositivos de iluminación que hacen rebotar la mayor parte de su luz contra el techo para conseguir una dispersión óptima, en lugar de enfocarse directamente hacia abajo.

Los trabajadores de más edad a menudo también necesitan un mayor apoyo para la espalda, dice Anderson, lo que crea problemas si el uso sostenido de portátiles o tabletas provoca que la gente se incline sobre su mesa. Una solución de Herman Miller: una mesa de trabajo con una superficie deslizante que puede acercarse al usuario, haciendo posible que se siente erguido y apoye la espalda en la silla mientras utilice un dispositivo móvil.

En la Universidad Estatal de Florida (EEUU), Neil Charness, el director del Instituto para la Longevidad Exitosa, se ha interesado por los retos que pueden representar el uso de un ratón para trabajadores mayores. «Llevo estudiando el envejecimiento mucho tiempo», dice, «y ahora, a la edad de 67 años, me he convertido en uno de los sujetos que estudio». Se alegra de que muchos sistemas operativos pueden ser configurados para permitir que los programas y documentos se activen mediante un sólo clic; el doble clic puede resultarles más difícil a los usuarios mayores. Él reduce su propia necesidad de utilizar el ratón para desplazarse dentro de la pantalla girándola; los movimientos oculares tienden a resultarles más fáciles a los adultos de mayor edad que los movimientos de mano.

Microsoft lleva años ofreciendo su Manual para individuos con impedimentos relacionados con la edad en su página web, que muestra a los trabajadores mayores cómo crear indicadores que se muevan más despacio o visualizaciones de pantalla de tamaño aumentado al ajustar la configuración de su ordenador. Ahora, Ai Squared, con sede en Vermont (EEUU), ha desarrollado un software para personas con degeneración macular, un trastorno que afecta sobre todo a gente mayor, en el que una retina que se deteriora provoca una pérdida de visión en el centro del campo visual. Su tecnología puede transformar los colores de las visualizaciones de pantalla para que las personas que tienen dificultades con la letra negra sobre fondo blanco puedan ver sus correos electrónicos y páginas web sobre un fondo negro, que a menudo resulta más fácil de leer. «Un caballero utiliza nuestro software para visualizar todo sobre un fondo rosa», dice la gestora de proyectos de marketing de Ai Squared Megan Long. «Es lo que le resulta más fácil».

Para los trabajadores mayores que se quedan de pie – en lugar de sentados – en el trabajo, unas baldosas especializadas reparten mejor la carga ejercida sobre los tobillos, las rodillas y las caderas. Estas «alfombrillas anti-fatiga» existen desde la década de 1980, pero los inventores siguen refinando el concepto. Una versión, con conjuntos de cilindros huecos de goma fijados debajo de la superficie de la alfombrilla para proporcionar un leve efecto de elasticidad, se patentó en 2009. Los hospitales representan los principales consumidores. La edad media de las enfermeras estadounidenses ascendió a los 50 años en 2013, según el Consejo Nacional de las Juntas Estatales de Enfermería, desde los 47 años en 2004.

Una amplia variedad de tecnologías en desarrollo para ayudar a los discapacitados también podría acabar ayudando a otras personas a trabajar durante más años. Boeing, por ejemplo, tiene un proyecto para ayudar a los viajeros a desplazarse dentro de los aeropuertos en un carrito sin conductor, y la Universidad de Carnegie Mellon (EEUU) está trabajando en acompañantes robots para los discapacitados visuales. El Departamento de Transporte de Estados Unidos ha lanzado una iniciativa de «transporte accesible» para ayudar a las personas de movilidad limitada, incluidos los trabajadores mayores. Aaron Steinfeld, un investigador de la Universidad de Carnegie Mellon, está ayudando a diseñar el Tiramisu Transit, un sistema de información, establecida a través del crowdsourcing, que puede compartir información en tiempo real acerca de dónde están los autobuses y cuáles están relativamente llenos o vacíos. Tales datos «pueden resultarles muy importantes a los que sufren de problemas de equilibrio o los que utilizan sillas de ruedas o carritos motorizados», dice Steinfeld.

http://www.technologyreview.es/negocios/48319/herramientas-para-que-los-mas-mayores-puedan/

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