Home Monográficos Depresión en el adulto mayor: es una enfermedad, no un estado natural.

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No es extraño encontrarnos con situaciones en las que se presenta la vejez como una etapa en la que predominan la tristeza, la melancolía, y la sensación de vacío. Sin embargo, es importante conocer que estas emociones no son naturales en el envejecimiento y que la estabilidad de estados emocionales negativos puede ser signo de depresión.

La depresión es una condición médica tratable. No es normal en el anciano, de hecho, se recomienda ante estos signos que se acuda rápidamente a un especialista. La depresión es el trastorno afectivo más frecuente en personas mayores de 60 años, principalmente en mujeres. Se manifiesta como tristeza, llanto fácil, aislamiento, falta de concentración, trastornos del sueño, cambios en el estado de ánimo, y lo más grave:  pensamientos suicidas.

Teresa no quiere comer doctor, pasa horas llorando y luego puedes verla riendo, es muy raro porque siempre se queja, dice que se siente triste y que no sabe de donde sale esa tristeza,  nada para ella tiene sentido, siempre anda diciendo que quisiera dormir y no despertar jamás” .

De esta forma refieren los familiares que acuden por ayuda, la conducta de un adulto mayor que está atravesando por un proceso depresivo. Te invito a que continúes leyendo, es útil conocer qué es la depresión y como enfrentarla cuando se presenta.

¿CÓMO SABER SI ES DEPRESIÓN?

depresión en el adulto mayor

Si eres un adulto mayor o estás cercano a uno de ellos,  presta atención a estos síntomas, pues son los que caracterizan a la depresión.

  • Los sentimientos de desesperanza y / o pesimismo.
  • Los sentimientos de culpa, inutilidad y / o impotencia.
  • Irritabilidad, inquietud.
  • Pérdida de interés en actividades o pasatiempos que antes eran placenteras.
  • Fatiga y disminución de la energía.
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles o tomar decisiones.
  • Insomnio, vigilia de madrugada, o exceso de sueño.
  • Comer en exceso o pérdida del apetito.
  • Pensamientos suicidas, intentos de suicidio.
  • Dolores persistentes de cabeza, calambres o problemas digestivos que no mejoran, incluso con tratamiento.

 DEPRESIÓN EN EL ADULTO MAYOR.

En la vejez hay mayor riesgo de padecer esta enfermedad. Se sabe que el 80% de los adultos mayores tienen al menos una enfermedad crónica, y el 50% dos o más. La depresión se hace más común en personas que tienen una enfermedad crónica o algún otro tipo de limitación. También se reporta que muchos especialistas no le dan importancia a estos estados emocionales porque piensan que son parte del ciclo vital. Los adultos mayores a menudo comparten esta creencia y piensan que es normal sentirse tristes y presentar este cuadro clínico.

Durante el envejecimiento resulta de especial relevancia considerar la depresión como un factor de riesgo de demencia. Un tema en el que profundizaremos en otro artículo, pero que ya queda mencionado: es impensable hablar de depresión en los adultos mayores sin mencionar su vínculo con la demencia, en especial con la causa más común de demencia, la enfermedad de Alzheimer.

TRATAMIENTO: QUÉ DICE LA CIENCIA.

Lo que tú puedes hacer para enfrentar la depresión

Existen varias formas para tratar la depresión según se gravedad: las medidas generales, la medicación antidepresiva, la medicación ansiolítica e hipnótica, el uso de antipsicóticos, y la psicoterapia. De forma general se considera que hay que priorizar los cambios conductuales y sociales en el manejo de la depresión antes que acudir a la medicación. Ahora te explicamos con detalle las principales líneas de tratamiento:

Medidas generales: se debe tener en cuenta el lugar donde vive la persona, con quién se relaciona, quién lo apoya en su cuidado, quiénes forman parte de su red de apoyo social. Se toma en consideración también el nivel de autonomía del paciente, los recursos económicos con los que cuenta para cumplir con el tratamiento. También deben declararse las enfermedades que acompañan esta patología como te explicáramos anteriormente. Si las ideaciones suicidas son recurrentes, se debe pensar en la hospitalización del paciente para el tratamiento adecuado.

La medicación antidepresiva: se utilizan los antidepresivos en todas sus variantes, pero dada las particularidades de la edad se recomiendan dosis menores y con muchas precauciones. Por supuesto, con previa recomendación del especialista.

La medicación ansiolítica e hipnótica: Ansiedad y depresión habitualmente van de la mano, de ahí que un tratamiento farmacológico para la depresión habitualmente incluya ansiolíticos.

Uso de antipsicóticos: En los adultos mayores el uso de antipsicóticos se ha vinculado a mayor deterioro de funciones como la memoria, de ahí que haya que tener especial cuidado con su uso. Sin embargo, hay casos en que son necesarios, por ejemplo, cuando la depresión se presenta con síntomas psicóticos.

Psicoterapia: Las herramientas psicoterapéuticas deben ser consideradas en el manejo de duelos, aceptación de los cambios de roles que esta etapa trae consigo y el manejo de la desesperanza como elemento perpetuador de los cuadros depresivos del anciano. La consideración del sistema en que el paciente se desenvuelve, habitualmente la familia, debe siempre tenerse en cuenta como marco de explicación de las alteraciones afectivas, pero también como instrumento para tener una influencia terapéutica sobre el mayor.

La depresión es una enfermedad que precisa de cuidado si queremos garantizar al anciano calidad de vida, salud mental y física.  La buena noticia es que ocurre menos de lo que pensamos, de hecho, entre los mayores de 65 años no institucionalizados la prevalencia de depresión es menor que entre otros grupos de edad.

Depresión en el adulto mayor: es una enfermedad, no un estado natural.

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