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¿Crees que las quejas relacionadas con la salud son solo parte del proceso de envejecimiento? Nuestros expertos desmienten ese mito y te ayudan a vivir mejor

Pérdida de sueño, falta de energía y libido disminuida. Estos se encuentran entre los problemas de salud que a menudo consideramos un hecho dado a medida que envejecemos. Pero una nueva investigación demuestra que no siempre tienen que ser parte integrante del proceso de envejecimiento.

“Las personas a menudo culpan al envejecimiento por lo que les sucede, cuando en realidad se debe, digamos, a un problema médico subyacente que se puede tratar o a un efecto secundario debido a un medicamento que estén tomando”, dice la Dra. Sharon Brangman, M.D., jefa de la división de geriatría en Upstate Medical University en Syracuse, N.Y. y expresidente de la Sociedad Estadounidense de Geriatría (American Geriatrics Society).

Incluso tu actitud puede tener un impacto. Los estudios sugieren que los adultos mayores que creen que ciertos problemas de salud son inevitables sufren más de estos, incluso de mala memoria y de una recuperación más larga de una enfermedad. Tal vez sea porque están menos interesados en tener una conducta saludable que pueda protegerlos de las enfermedades.

 ¿Por qué persisten estos mitos en cuanto al envejecimiento? Muchos médicos tienen creencias anticuadas acerca de los pacientes mayores, dice Brangman. “La mayoría de los médicos se graduaron de la escuela de medicina cuando no se hacía énfasis en la geriatría, así que es posible que no sepan cómo responder mejor a una situación y en cambio, simplemente eligen darle otra pastilla al paciente”, indica ella.

Desmentimos 5 mitos comunes sobre el envejecimiento y te damos consejos sobre los pasos que puedes tomar para evitarlos o superarlos.

Mito 1: Dormirás mal

Los patrones de sueño cambian a medida que envejecemos. “Toma más tiempo conciliar el sueño y uno tiende a despertarse con más frecuencia que las personas más jóvenes”, dice Raj Dasgupta, M.D., un especialista en sueño en University of Southern California en Los Angeles. También logras menos sueño de ondas Delta, u ondas lentas. Esa etapa del sueño te ayuda a consolidar la memoria. Y sin suficiente sueño te sientes más cansado, irritable y olvidadizo durante el día.

Pero muchos problemas comunes del sueño entre las personas mayores se derivan de otras causas, en especial de los medicamentos que se usan para tratar afecciones de salud no relacionadas. Por ejemplo, los diuréticos que se toman para reducir la presión arterial alta o para tratar la insuficiencia cardiaca pueden causar que te despiertes con más frecuencia para ir al baño durante la noche.

Lo que debes hacer: Primero, pregúntate si te sientes molesto por el cambio en tu patrón de sueño. “Si no está afectando tu calidad de vida, no es un problema que deba resolverse”, dice Dasgupta.

Si no estás contento con esto, pregúntale a tu médico si alguno de los medicamentos que tomas o un problema de salud subyacente podrían estar afectando tu sueño.

Si se descartan esas posibilidades, considera la terapia conductual cognitiva. Las investigaciones han descubierto que es mejor que los medicamentos para los problemas del sueño. Un psicólogo puede ayudarte a practicar buenos hábitos de sueño, como por ejemplo, levantarte y acostarte a la misma hora todos los días. Ese tipo de consejería a corto plazo a menudo requiere varias sesiones de una hora. “Al principio puede ser difícil continuar con este hábito”, indica Dasgupta, “pero si lo haces, en realidad podrás ver los beneficios”.

Ten cuidado con lo siguiente: Píldoras para dormir. A casi un tercio de los adultos mayores les recetan este tipo de medicamentos, pero estos ayudan a que las personas duerman solamente unos cuantos minutos más por noche, según sugiere la investigación de Consumer Reports Best Buy Drugs.

Y estos medicamentos pueden presentar riesgos como aturdimiento al día siguiente, confusión y problemas de memoria, especialmente en los adultos mayores, quienes son más sensibles que las personas más jóvenes a los efectos secundarios que estos provocan.

Mito 2: Te sentirás débil

Aproximadamente un tercio de las personas mayores de 65 años de edad se caen cada año, según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC). Eso se debe en parte a una reducción natural en el flujo sanguíneo hacia el cerebelo, el centro de equilibrio del cerebro, así como cambios en la vista y en el oído interno, los que hacen que sea más difícil orientarse, dice Mary Tinetti, M.D., jefe de geriatría en Yale School of Medicine en New Haven. Ese deterioro se ve exacerbado muchas veces por afecciones como la artritis y deficiencias nutricionales que pueden provocar daño a los nervios de los pies.

Lo que debes hacer: Revisa tu equilibrio y fuerza. “Les repito a todos mis pacientes que incluso a los 75 años de edad deberían poder levantarse de la silla sin usar los brazos, caminar por la habitación, voltear rápidamente y sentarse sin perder el equilibrio”, dice Tinetti.

Si no lo puedes hacer, consulta con tu médico para que compruebe si hay afecciones subyacentes que puedan afectar el equilibrio (una deficiencia de vitamina B12, un ritmo cardíaco lento o cataratas, por ejemplo). También puede referirte con un fisioterapeuta, quien podrá enseñarte ejercicios para fortalecer los músculos y mejorar el equilibrio.

Ten cuidado con lo siguiente: Medicamentos para la presión arterial. Algunas veces estos disminuyen demasiado tu presión arterial, causando mareos cuando te pones de pie y aumentando el riesgo de sufrir caídas, especialmente cuando comienzas a tomarlos o al aumentar la dosis. En mayo de 2016, un estudio realizado a 90,127 adultos mayores descubrió un aumento del 36% en caídas graves durante los primeros 15 días después de comenzar a tomar un medicamento para la presión arterial.

Si consideras que tu medicamento podría tener ese efecto en ti, pídele a tu médico que revise tu presión arterial ortostática, lo que significa comparar tu presión cuando estás recostado con la que tienes cuando estás de pie. Si esa prueba detecta un problema, habla con él acerca de reducir tu dosis o posiblemente eliminar el medicamento por completo.

Mito 3: No tendrás ningún interés en el sexo

En el caso de las mujeres, los niveles de estrógeno y testosterona han bajado a causa de la menopausia, lo que pueden reducir el deseo sexual y hacer que tener relaciones sexuales sea físicamente incómodo. Muchos hombres mayores aún tienen un fuerte deseo sexual, pero es posible que tengan problemas de erección debido al bajo flujo sanguíneo hacia el pene como resultado de arterias obstruidas, lo cual se deriva de afecciones tales como colesterol alto y presión arterial alta.

A pesar de esos cambios, “debido a que las personas viven vidas más largas y más saludables, ellos tienen las mismas expectativas que tenían cuando eran más jóvenes, lo que incluye la sexualidad”, dice Marc Agronin, M.D., director médico de salud mental e investigación clínica en Miami Jewish Health Systems.

Lo que debes hacer: Si estás insatisfecho con tu vida sexual (y no todas las personas con una disminución en el interés sexual lo están), habla con tu médico que debe verificar si no tienes alguna afección como diabetes, por ejemplo, que pueda afectar la excitación. También te deben evaluar para detectar trastornos en el estado de ánimo, ya que hasta un 90% de las personas que tienen depresión sin tratar experimentan un nivel bajo de la libido.

Ten cuidado con lo siguiente: Precipitarte a tomar un medicamento. “Incluso entre las personas mayores, los problemas psicológicos como una mala relación, son a menudo la base de sus problemas sexuales y ningún medicamento puede resolver eso”, dice Agronin.

A más hombres e incluso a algunas mujeres se les está recetando testosterona, pero tomar dosis complementarias de esta no significa una cura mágica. Se ha relacionado a un mayor riesgo de enfermedades del corazón en hombres, por ejemplo, y posiblemente cáncer de seno en las mujeres.

Los medicamentos de venta con receta para tratar la disfunción eréctil, incluyendo sildenafil (Viagra) y tadalafil (Cialis), pueden ayudar a algunos hombres. Pero también pueden causar efectos secundarios como mareos, dolores de cabeza y visión borrosa, así que ten cuidado con estos. En el 2015, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aprobó un medicamento llamado flibanserina (Addyi) para aumentar la libido en las mujeres, pero la investigación sugiere que no es muy eficaz.

Mito 4: La confusión y la pérdida de la memoria son inevitables

“Como parte del conocido proceso ‘normal’ de envejecimiento, tu mente sí se desacelera un poco”, indica Ronald Petersen, M.D., un neurólogo en Mayo Clinic en Rochester, Minn. Los neuroquímicos del cerebro cambian con el tiempo, afirma, lo que explica las pequeñas fallas, como olvidar en dónde pusiste las llaves o el nombre de un amigo en una fiesta.

Pero solo hasta un 20% de las personas experimentan problemas más graves con el pensamiento o la memoria, sugieren los estudios. E incluso eso puede ser más lento algunas veces. “El envejecimiento del cerebro no es pasivo, hay muchas cosas que puedes hacer para desacelerar el proceso”, dice Gary Small, M.D., director del Centro de Longevidad (Longevity Center) de UCLA. (Lee más acerca de cómo preservar la memoria a medida que envejeces).

Lo que debes hacer: Asegúrate de que tu médico te evalúe para ver si tienes presión arterial alta, colesterol alto, diabetes, obesidad, apnea del sueño y depresión, ya que todas estas afecciones, si no se tratan, pueden ocasionar cambios cognitivos. También deberá evaluarte para ver si tienes pérdida auditiva o de la vista. Si te estás esforzando para oír o ver, tu cerebro no puede enfocarse en codificar los recuerdos, afirma Small.

Ten cuidado con lo siguiente: Antihistamínicos tales como la difenhidramina (Benadryl Allergy, Nytol, Sominex y los genéricos), medicamentos para la ansiedad como diazepam (Valium y los genéricos) y los antidepresivos como la amitriptilina. Se les ha relacionado con impedimentos cognitivos y demencia.

Mito 5: Te sentirás solo y deprimido

Las personas mayores no tienen más probabilidades de sentirse deprimidas que las personas más jóvenes, afirma Robert Roca, M.D., presidente del Consejo sobre Psiquiatría Geriátrica de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association).

Pero cuando se deprimen, “normalmente se deriva de una pérdida relacionada con el envejecimiento”, explica Roca. “Pierden seres queridos o amigos, pierden su identidad porque se jubilan, su vigor físico va menguando y no pueden realizar tantas actividades como podían hacerlo antes”.

Lo que debes hacer: Pídele a tu médico que te haga una evaluación de depresión. Puede hacerlo con un sencillo examen que abarca temas como la pérdida de apetito y dificultades para dormir.

Si te sientes levemente deprimido, aumentar tus actividades físicas y sociales puede ayudar, afirma Roca. El próximo paso podría ser terapia, ya sea terapia conductual cognitiva o psicoterapia interpersonal, o bien, si la depresión no disminuye, medicamentos.

Ten cuidado con lo siguiente: Medicamentos contra la ansiedad. Algunos médicos los recetan para tratar la depresión, pero esta clase de medicamentos, conocidos como benzodiazepinas, no son apropiados para ese propósito. Esos medicamentos también conllevan los mismos riesgos que las pastillas para dormir para adultos mayores, y pueden ser adictivas.

Cinco mitos sobre envejecer

Se mantiene arraigada la idea de una escasa relación entre la población de mayor edad y la tecnología, y de rebote con los nuevos negocios que surgen al calor de ella. Aunque, con frecuencia, esos juicios tienen una base endeble: los mayores también navegan por internet, usan aplicaciones en su móvil… y una parte de ellos está dispuesto a compartir su coche o sacar partido de la casa de verano. Así, una plataforma de alojamiento turístico entre particulares tan popular como Airbnb ha visto cómo el segmento más pujante entre quienes alquilan por días una habitación o la vivienda entera –los denominados anfitriones– son precisamente los de más de 60 años. El informe realizado por esta empresa utilizada por más de un millón de viajeros en España señala que el aumento del peso de los caseros sénior se está produciendo tanto a nivel europeo como en España.

Según un análisis del perfil de sus anfitriones, Airbnb constata que los mayores de 60 casi se han duplicado en el último año (entre julio del 2015 y julio del 2016) y ya ofrecen más de 160.000 alojamientos en toda Europa, el 10% del total. Destacan en Francia, donde representan el 15% de todos los que ofrecen alojamiento, mientras que en España se sitúan en un 9%. Seis localidades francesas (Biarritz, Cannes, La Rochelle, Antibes, Aviñón y Aix-en-Provence) encabezan el ranking de las ciudades con un porcentaje más elevado de anfitriones mayores. Y el avance más evidente de los séniors se produce fuera de las grandes capitales europeas. En España, aparecen Marbella (puesto 11º), Torrevieja (15º) y Málaga (18º).

De media, tienen ocupada una habitación o la vivienda entera 23 noches al año e ingresan casi 3.000 euros

Sin duda, se nota el efecto del progresivo envejecimiento que está experimentando la población europea. Y, al igual que han detectado otros modelos de negocios similares como la plataforma para compartir los gastos de viajes en coche Blablacar, estas propuestas ven un terreno abonado para los adultos de mayor edad, en su mayoría propietarios y con espacio disponible, porque sus hijos ya no viven en casa.

Airbnb no ofrece un desglose entre aquellos dispuestos a compartir la casa con visitantes y quienes ofrecen una vivienda completa a los visitantes. Sin embargo, sí explican que en ciudades como Barcelona, la oferta total se reparte entre un 54% de viviendas enteras y un 46% de habitaciones. ¿Cuántos días alquilan su piso los séniors? Desde la plataforma creada en San Francisco (EE.UU.) explican que estos anfitriones en Europa alquilan una media de 23 noches al año, lo que les reporta unos ingresos de casi 3.000 euros. En el caso de España, las ganancias se sitúan en 2.727 euros, sólo superados por británicos (3.947 euros), suizos (3.466) y holandeses (3.290).

Los mayores de 60 años no sólo son los que aumentan con mayor celeridad –crecieron un 97% en el último año, casi diez puntos más que el segundo grupo de edad con un incremento más significativo, el de 50 a 59 años–, también son mejor valorados por los visitantes que en el resto de edades. Siete de cada diez reciben la máxima cualificación (cinco estrellas).

Debate abierto

Los números que rodean a esta plataforma creada hace ocho años son impresionantes: presente en 190 países, tiene más de 2,5 millones de anuncios y lo han utilizado más de 100 millones de viajeros. El éxito arrollador del que disfruta Airbnb ha provocado, como otros negocios de la economía bajo demanda, algunos desajustes regulatorios y fiscales que aún no han sido resueltos. Además, mientras la plataforma tecnológica destaca que el alquiler de alojamientos para estancias cortas puede convertirse en una fuente de ingresos (en especial, para colectivos como los jubilados), hay voces críticas que les acusan de reducir la oferta de alquiler para residentes y contribuir al encarecimiento de las rentas de los inquilinos, expulsando a los habitantes con menos recursos de ciudades turísticas como Barcelona o Lisboa.

http://www.lavanguardia.com/economia/20160919/41411080194/mayores-60-caseros-airbnb-alquiler-alojamiento-turistas.html

Le debemos tanto a nuestros mayores que les debemos la vida y el mundo en que vivimos, pero ¿estamos realmente preparados para compensarles su esfuerzo y queremos hacerlo?

Son nuestros padres o nuestros abuelos, han sufrido guerras, post guerras y dictaduras, unos sufrieron persecución y otros sufrieron hambre, y todos trabajaron largas jornadas para construir un futuro para sus descendientes. Crearon la Seguridad Social y la mantuvieron viva con sus cuotas. También vieron derrumbarse aquella sociedad de seguridad en el trabajo, en las creencias, en la familia, en los alquileres, en las calles, y la vieron desaparecer en pocos años para entrar en una crisis donde perdimos muchos logros sociales cuando ellos ya no tenían energía suficiente para evitarlo. Les llamamos la tercera edad porque nos da un poco de vergüenza llamarles ancianos que suena mucho más venerable, algo siempre respetado en sociedades pasadas, por su experiencia y su sabiduría.

Nuestros mayores de hoy forman las llamadas clases pasivas, las que teóricamente ya no aportan, solo reciben ¿reciben qué? Una pensión insuficiente y congelada con la que hacen regalos a nuestros hijos o nietos, a los que frecuentemente recogen en el colegio y a los que dan cariño que es lo que tienen. Si son afortunados podrán hacer alguna excursión del Inserso ideadas para mantener el sector hotelero en temporada baja, porque no es para premiarlos, es para utilizarlos.

Cuando llegan a ese punto en que ya no pueden valerse por sí mismos, lo que se ha dado en llamar asistidos, hay que poner cuidadores en casa, utilizar los Centros de Día, o las Residencias, según las circunstancias familiares. Su pensión nunca es suficiente salvo en las residencias de caridad de las Comunidades o de Cáritas, lo que siempre se llamó Asilos pero que hoy suena mal. Ahí no les concedemos ni un IVA reducido porque supuestamente es un lujo no poder vivir solos, como tampoco les concederán IVA reducido en el Tanatorio porque también es un lujo, y les haremos pagar gran parte de las medicinas que ahora están exentas de la Seguridad Social, como tampoco les ayudarán con los audífonos, las gafas o los dientes, porque oír, ver o comer también es un lujo. Existen pequeñas ayudas oficiales a la dependencia, siempre insuficiente y de tramitación tan larga que pocos llegan a disfrutarla.

Los que se resisten a morir y requieren asistencia profesional terminan en las Residencias de Ancianos donde el desfase entre el coste de la misma y la pensión congelada, obliga a estas a bajar sus precios, y por lo tanto los costes reduciendo personal, lo que da lugar a una atención deficiente e incluso a que huelan mal porque no dan abasto a cambiar pañales o a una alimentación basada en huevos y poco más.

Si leen los periódicos o ven la televisión, les transmitirán la información de que el problema del país son ellos por su longevidad, las pirámides invertidas y cosas así. Son caros, incluso más caros que otros gastos preferenciales como aeropuertos, trenes de altísimas velocidades, poner universidades en cada ciudad y algunos pueblos, o colocar a todos los familiares y amigos de asesores en ayuntamientos, comunidades o diputaciones. ¿Para qué pinchar la burbuja política si hay millones de ancianos donde recortar? Se sabe que con los años las personas se van haciendo conservadoras y acabarán botando al PP en cualquier caso, no todos pero si la mayoría, así que como no es fácil mover su voto los partidos han dedicado su esfuerzo a otros ámbitos sociales.

Algo tiene que cambiar y las personas, los jóvenes, los maduros, hombres y mujeres, deberíamos exigir a los gobernantes que se ocupe de que nuestros mayores, los que nos han criado, nos han querido, y nos quieren, les dediquen una atención prioritaria. Como se decía antes «es de bien nacidos ser agradecidos».

http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/estamos-dejando-cuidado-tercera-edad-exclusivamente-familia/20160406205424057577.html

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Los envejecientes necesitan, además de brindarles mejor calidad de vida, amor, paciencia y cuidados especiales.

La tercera edad o última década de la vida, donde nos aproximamos a la recta final o edad máxima en la que podemos vivir, es esa etapa donde inicia el declive de todas las facultades que fuimos desarrollando anteriormente.Los 65 años es la edad de referencia para determinar esta etapa, pero no está establecida formalmente porque es sabido que cada quien vive las etapas de manera diferente. Tanto en lo físico como en lo emocional y psicológico.

Sin embargo, la edad biológica marca indefectiblemente algunos cambios que comienzan a manifestarse en todos los órdenes: físicos, emocional, social, de conocimiento…

Todo ello hace que en algunas latitudes se pierdan las oportunidades de trabajo, se disminuyen las actividades sociales o capacidad de socializar, en fin, la vida nos cambia.

Y mientras que en Japón la vejez es un símbolo de estatus, en Estados Unidos se considera poco deseable, no obstante otorgar oportunidades de trabajo sin discriminación a personas de avanzada edad y proveerles todas las facilidades posibles para su desenvolvimiento en la sociedad.

Sin embargo, en cualquier latitud, hay profesiones que prefieren la experiencia, que viene dada con los años, y es en ese rango donde los adultos mayores llevan su gran ventaja.

En nuestro país los adultos mayores gozan de pocos privilegios y facilidades para su desenvolvimiento.

Gracias al trabajo esmerado de los especialistas que abordan el tema geriátrico con mayor tacto, prudencia y respeto, profesionales de la salud que tratan la parte física, la psicológica o emocional, el término anciano por denostar se ha ido relegando para referirnos a este segmento de la población, y en su lugar se opta por el de adultos mayores.

Para ahondar sobre el particular hemos abordado al doctor en Geriatría, Dagoberto Güílamo, quien comparte con los lectores de elCaribe algunos aspectos que pueden servirnos de guía a la hora de tratar a nuestros adultos mayores.

¿A partir de qué edad una persona se considera adulto mayor?
Cronológicamente, a partir de los 65 años de edad, que es la edad de jubilación en la mayoría de los países. No obstante, ya en los Estados Unidos aparecen publicaciones donde incluyen a personas desde los 55 años, probablemente obedeciendo a un enfoque comercial.

¿Cuáles son las características que identifican un adulto mayor?
Su edad, lógicamente, en primer lugar, y desde el punto de vista médico la presencia de múltiples problemas de salud, que lo llevan a consumir muchos fármacos. (Esto desde el punto de vista Médico). Hay adultos mayores que gozan de muy buena salud. Pero la presencia de enfermedades y medicamentos no determina su calidad de vida ni su funcionalidad personal, familiar ni social. Hoy en día cualquier adulto de 80 años o más anda manejando y llevando una vida activa.

¿Cómo lograr que un adulto mayor se pueda mantener activo lo más posible, en lo físico y mental?
Manteniéndose dentro del contexto socio familiar y laboral el mayor tiempo posible. Esto no quiere decir que no puede optar por el Retiro o Jubilación, sino, que debe buscar alternativas ocupacionales que lo mantengan activo.

¿Qué manejo debe dársele a un adulto mayor para que no se sienta marginado?
Lo primero es preguntarnos, nosotros, los cuidadores o familiares más jóvenes, cómo nos gustaría ser tratados en la vejez. Todos queremos ser parte del contexto en el cual vivimos toda nuestra existencia. No queremos que nos segreguen; pues no los segregue. Permítales participar en las decisiones familiares y personales. Asígneles roles que vayan acorde con su capacidad y condición. Si el adulto mayor es autónomo e independiente, busque la forma que esa condición se prolongue en el tiempo. No lo trate como si fuera un niño.
Otra cosa es cuando ya el Adulto Mayor tiene una condición mental que genera incapacidad y dependencia total. Hacerlo parte de la familia, tratarlo como un miembro más con todos los derechos y deberes.

¿Qué políticas desarrolla nuestro país a favor de los adultos mayores?
Existe una Ley, la 352-98 de Protección a la Vejez, que establece una serie de prerrogativas a favor del adulto mayor, siendo el CONAPE, (Consejo Nacional de la Población Envejeciente) el encargado de hacer cumplir lo estatuído en la Ley.
La inclusión por Ley en el Sistema Dominicano de la Seguridad Social, sin que puedan excluirlos por edad o condición física. La nueva Ley de Pensiones que favorecerá a todos los que vayan entrando en el nuevo régimen, antes no existía nada.

El desarrollo de Estancias Diurnas o Centros de Día en todo el territorio Nacional, a cargo del CONAPE y antes del MINSAP, en la persona del doctor Koury (que ahora pasó a depender del CONAPE).

Otros programas asistenciales que ejecuta el CONAPE, como vacunaciones, medicamentos, etc. allá puedes conseguir más información.

¿Existe personal capacitado para el manejo de los adultos mayores?
Hace años que venimos preparando cuidadores, enfermeras, médicos especializados en geriatría, psicólogos y psiquiatras, gerontólogos, todos con formación en Adultos Mayores. Lógico, avanzamos, pero distamos mucho aún de suplir todas las necesidades.

¿Cuándo recomienda remitirlos a un asilo? ¿O debe procurarse mantenerlos siempre en el hogar?
El hogar siempre será el lugar ideal. Los Centros Geriátricos (como se denomina actualmente), quedan relegados para personas con una alta carga de requerimiento asistencial, ya sea por problemas físicos o mentales como el Alzheimer, y que su atención desborda la capacidad familiar para atenderlos.
Afortunadamente cada día son más y mejores los Centros Geriátricos, incluidos los casi 20 que tiene el Estado dominicano, donde los cuidados son cada vez mejores.

¿Considera que un adulto mayor puede realizarse como profesional?
En nuestro medio, después de 35 años edad, es muy difícil, pues tenemos una gran proporción de jóvenes que todavía busca empleo. La edad media de nuestra población es de 25 a 28 años, lo cual no favorece que un adulto mayor se inserte en el mercado laboral. Estamos hablando de mayores de 65 años. Sí pueden, lanzarse en oficios independientes.

¿Qué medidas deben ser adoptadas por una familia que tenga un adulto mayor?
Preparar el ambiente a la situación de salud del adulto mayor, de modo que le facilite la independencia y autonomía.

¿Algún tipo de alimentación?
No hay alimentación ni dieta para los adultos mayores. Siempre debe ser balanceada. Son las distintas enfermedades las que generan una modificación en los hábitos dietéticos. Por ejemplo: si eres intolerante a la lactosa, se te cambiará o suspenderá el consumo de leche y derivados.

http://www.elcaribe.com.do/2016/04/11/adultos-mayores-recta-final#sthash.Qm8lm7Fd.dpuf

La Diputación plantea aumentar hasta los 73 años la vida saludable diseñando entornos más amigables.

Bizkaia no solo quiere que sus mayores vivan más años, sino que lo hagan con una buena calidad de vida. Dentro de la estrategia para lograr que sea un territorio apto para toda las edades, la Diputación se ha marcado el ambicioso objetivo de lograr ampliar en dos años la esperanza de vida saludable, esto es, sin caer en la dependencia. Para ello, incentivará a los ayuntamientos a que, contando con la colaboración del propio colectivo, promuevan entornos más amigables en sus municipios, teniéndoles en cuenta, por ejemplo, a la hora de diseñar la programación cultural o distribuir los bancos en un parque. “El objetivo es convertir en 2020 a Bizkaia en un territorio reconocido por su ciudadanía y reconocible como territorio excelente para envejecer. Bizkaia debe adaptarse a una sociedad que vive más y quiere mantener sus niveles de bienestar. Muchos elementos de nuestro entorno fueron concebidos en otro contexto demográfico”, destacó la diputada de Acción Social, Isabel Sánchez-Robles, en la presentación de la estrategia.

El envejecimiento de la población, recordó la diputada foral, es una realidad “insoslayable” en Bizkaia: actualmente, el 21,6% de la población tiene más de 65 años y en 2050, cuatro de cada diez vizcainos superarán esa edad. Para Sánchez-Robles, esta situación es motivo de orgullo, ya que es fruto de “los avances científicos, de una red sanitaria referente y de las cotas de bienestar alcanzadas por nuestro territorio”. Pero, al mismo tiempo, plantean también nuevos retos y nuevas necesidades. La Diputación ha abordado ya, en los últimos años, diversos ámbitos de actuación vinculados a las personas mayores y a la promoción del envejecimiento activo. “Ya no es suficiente con añadir años a la vida”, advirtió la responsable foral. “Apostamos por una sociedad de bienestar en la que las personas mayores ocupen el lugar que les corresponde, desde el compromiso social, la promoción de su autonomía y el respeto a sus preferencias”.

El objetivo último es lograr entornos y comunidades amigables para todas las edades, con acciones que desarrollará cada municipio adaptándose a su propia realidad. “Tener en cuenta a las personas mayores a la hora de diseñar la programación cultural o al distribuir los bancos de un parque”, citó, a modo de ejemplo, la diputada foral. Para ello, se concederá ayudas económicas a ayuntamientos, mancomunidades y consorcios del territorio que adapten sus estructuras y servicios para que sean accesibles, incluyendo también a las personas mayores. Además, se ha elaborado una guía, basada en la experiencia desarrollada en Durango, para que los demás municipios puedan utilizarla.

La participación de las propias personas mayores adquirirá una importancia notable en el proceso. “Hay que pasar del concepto hacer para a hacer con. En esta estrategia las personas mayores deben ser coprotagonistas, representadas por el Consejo de Personas Mayores de Bizkaia”, destacó Sánchez-Robles. Para ello, también se reforzarán las subvenciones destinadas al tejido asociativo, “un caso único en Europa” por el gran número de asociaciones (185) que existen en el territorio.

La iniciativa tiene tres objetivos muy concretos, que serán evaluados y monitorizados por el Observatorio de Personas Mayores de Bizkaia. En primer lugar, se pretende incrementar la esperanza de vida saludable en Bizkaia, libre de discapacidad, uno de los indicadores más utilizados para reflejar el nivel de bienestar en un territorio. “Este indicador combina datos de mortalidad y discapacidad con el objetivo de medir el número de años de vida en términos de calidad y no solo de cantidad. Tiene un elemento muy importante para nosotros: un estado de salud favorable”, defendió la diputada foral. Actualmente, esos indicadores se sitúan en 71,2 años, casi 10 años por encima de la media europea; el objetivo en incrementar en dos años esa esperanza de vida saludable.

Además, se quiere incrementar el índice de envejecimiento activo de las personas mayores en un 5%. Actualmente, ese indicador se sitúa en un 35,9 en Bizkaia, “lo que sitúa al territorio en una posición aventajada comparativamente con los 28 países de la Unión Europea y nueve puntos por encima de la media europea”.

Por último, se pretende que cada vez sean más los municipios que convierten sus espacios en entornos más amigables para las personas mayores, desarrollando proyectos de transformación desde la perspectiva de edad. “Los entornos físicos y sociales son determinantes para que las personas puedan mantenerse saludables, independientes y autónomas durante su vejez”, incidió Sánchez-Robles. Hoy en día, los municipios implicados en estas iniciativas engloban a un tercio de la población del territorio; el objetivo es lograr elevar ese porcentaje hasta el 70%.

El propio colectivo de personas mayores ha recibido con agrado tanto la iniciativa como, sobre todo, la metodología que se plantea. “Queremos que haya más gente mayor que se anime a colaborar y a trabajar en este proyecto al que pueden ayudar mucho por su experiencia acumulada”, destacó José María Landaluce, miembro del Consejo de Personas Mayores de Bizkaia.

http://www.deia.com/2016/03/22/bizkaia/bizkaia-quiere-que-sus-mayores-vivan-mas-tiempo-sin-dependencia

Prima el desconocimiento de la enfermedad debido a que la gente no quiere meterse con los padecimientos mentales.

Los mexicanos son más propensos por sus condiciones sociales y de salud a desarrollar demencia, padecimiento que deteriora la memoria, el intelecto y el comportamiento, alertó la psiquiatra del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN), Mariana Longoria Ibarrola.

En una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y replicada por Notimex, la especialista explicó que a pesar de que es un padecimiento que va en aumento en la población mundial, el diagnóstico en México es tardío.

La doctora mencionó que de acuerdo a diversos estudios la demencia se presenta con más frecuencia en los países con baja escolaridad o con tendencia a desarrollar en su población diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónico degenerativas.

“La demencia se presenta en la mayoría de los casos en adultos mayores y la tendencia en México indica que en un futuro habrá un aumento en la población de ese sector y, por lo tanto, habrá también un aumento de pacientes con demencia”, señaló.

Entre los comportamientos comunes de la demencia en una persona están cuando no puede recordar cosas, olvida sucesos que acaban de pasar, tiene problemas para orientarse, le cuesta trabajo sostener una conversación porque olvida de qué está hablando, entre otros.

La especialista indicó que las demencias en una persona tienen un problema cognitivo, síntomas neuro-psiquiátricos y también síntomas funcionales.

Infradiagnósticos

La demencia de divide en tres etapas: la inicial, donde los síntomas son casi imperceptibles; una etapa intermedia, donde la persona requiere supervisión y una etapa avanzada grave, donde los pacientes tienen tanto deterioro que dependen por completo de otra persona.

Longoria Ibarrola comentó que en México existe un problema de falta de diagnóstico de la demencia porque la gente no se quiere meter con las enfermedades mentales.

Otro problema, dijo, es que sobre este padecimiento se generan infradiagnósticos, pues se asume que por la edad es normal que el adulto mayor tenga problemas, por ejemplo, de la memoria, lo que provoca que una persona no se diagnostique a tiempo.

La psiquiatra señaló que en México existen diversos especialistas como internistas, geriatras, psiquiatras y neurólogos, pero hay pocos expertos que se dediquen solo al estudio de las demencias en las personas.

“La mayoría de los programas sociales y de salud están enfocados en otras cosas, como las infecciones, enfermedades crónico degenerativas o la población infantil”, indicó Longoria Ibarrola.

“Y aunque existen iniciativas para los adultos mayores, todavía tenemos faltantes en la infraestructura que se necesita para tratar una enfermedad como la demencia, que está creciendo tan rápido”, agregó.

Impacto familiar

Ante este panorama, la psiquiatra subrayó que es importante concienciar a la gente, no solo en la detección oportuna de este padecimiento, sino también en la educación en los familiares de quienes ya la padecen.

“En muchas ocasiones un paciente con demencia determina la calidad de vida de toda una familia e incluso de la comunidad, porque en ocasiones llegan a salirse de sus casas y se pierden, generan pleitos con sus vecinos o tienen dificultades en el trabajo”, dijo la especialista.

“Por eso es tan importante la concienciación sobre esta problemática en todos los niveles”, añadió.

http://sipse.com/ciencia-y-salud/demencia-padecimientos-mentales-mexicanos-memoria-deterioro-193265.html

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Extracto de la conferencia realizada el pasado 25/2/2016, en las III Jornadas de gestión de servicios para las personas mayores, realizadas en Logroño.

El objetivo ha sido presentar una prueba piloto a realizar en centros gerontológicos para poder gestionar la felicidad de las personas mayores.

  • ¿Qué es? ¿Qué entendemos por Felicidad?
  • ¿Por qué debemos gestionar la felicidad?
  • ¿Cómo debeos hacer un modelo de gestión de la felicidad en una residencia?
  • Algunas referencias encontradas.

¿Qué es la Felicidad?

Es una sensación/emoción de alegría, de placer, de sosiego, …, que puede ser puntual o permanente, pero:

  • Tiene una intensidad determinada (se puede medir).
  • Variable con el tiempo.

Causas que provocan la felicidad:

Internas.- Equilibrio personal y capacidad de gestionar la negatividad. >>> felicidad mas permanente.
Externas.- Sucesos tangibles e identificables >>> felicidad efímera.

Pero no hay un acuerdo unánime en su definición, las diferentes aproximaciones que hemos encontrado son:

  • Satisfacción con la vida.
  • Felicidad es igual a bienestar, y ligado al concepto de motivación.
  • Calidad de vida vinculado a estándares prefijados en el mundo occidental.
  • Vinculado a la esperanza de vida y al estado de la salud de la persona.
  • Clima laboral, compañerismo y desarrollo de habilidades.
  • La felicidad como algo que se gestiona desde el interior de la persona.
  • Felicidad es amor, la calidez de nuestras relaciones es el garante de nuestra felicidad y saludo (Harvard, 1963).

¿Qué es la felicidad en la Gente Mayor?

Un estudio de la Universidad de Granada (2014), obtiene las siguientes conclusiones:

  • La felicidad se logra por el apoyo de amigos y familia, y en el disfrute de las actividades diarias.
  • La felicidad es estable en el tiempo, quién ha sido feliz siempre, de mayor probablemente también lo será.
  • En la medición de la felicidad, poca gente supera el 8 o baja del 5.
  • La felicidad es modificable, podemos “construirla”.
  • Aspectos que afectan directamente a la felicidad de la persona mayor:

– Balance afectivo y satisfacción general con su vida.
– Se sienten capaces de realizar tareas cotidianas.
– Tener amigos y familiares para convivir y compartir
– Salud.

¿Por qué gestionar la Felicidad?

Las razones pueden ser diversas:

  • Dar un nuevo paso en la Atención Centrada en la Persona (ACP), que provocará un retoque en las prioridades en la actividad diaria de un centro.
  • Aumentar la productividad de la organización/residencia, que a la vez provocará un aumento del Beneficio económico, ya que incidiremos en temas de motivación, clima laboral, creatividad, …
  • Mejora de la satisfacción personal
  • Por que «siento» que lo debo hacer

¿Cómo gestionar la felicidad?

Previamente a la construcción del modelo deberíamos determinar:

  • El grado de formalización del proceso.
  • El grado de participación de trabajadores, familias y residentes
  • Las áreas de trabajo, que más afectan a la felicidad de la gente mayor:

– Convivencia con profesionales y familiares
– Espacios físicos.
– Actividades dirigidas y no dirigidas a gente mayor.

Plan de trabajo:

  • Diagnóstico inicial organización trabajadores, residentes y familiares: clima laboral, conflictos, compañerismo,…..
  • Test inicial de felicidad y seguimiento tanto trabajadores, familiares y gente mayor.
  • Establecer condiciones de felicidad con trabajadores.- 4 reuniones:
  • Concienciación de la importancia de la felicidad de los trabajadores, como previo a la felicidad residentes.
  • Listado condiciones que provocan la felicidad.
  • Priorización condiciones de la felicidad
  • Acuerdos empresa – trabajador, con timing de cumplimiento.

Establecer condiciones de felicidad residentes:

  • Crear comisiones de trabajo: profesionales sociosanitarios, familias y residentes, en los diferentes áreas de trabajo: convivencia, espacios físicos y actividades
  • Cada comisión de trabajo debe crear:
    • Listado aspectos principales.
    • Listado de prioridades y timing de cumplimiento.
  • Crear Objetivos e Indicadores de medición
  • Desarrollar protocolos y registros de trabajo (1)
  • Test inicial de felicidad y seguimiento tanto trabajadores, familiares y gente mayor.

(1) Aspectos a tener presente en los diferentes áreas de trabajo (convivencia, espacios físicos y actividades):

  • ACP, es una filosofía de trabajo que encaja perfectamente como instrumento para la mejorar de la felicidad en una residencia, y afecta a las tres áreas de trabajo.
  • “Las buenas prácticas” de los cuidadores y profesionales sociosanitarios, es una buena manera de canalizar las pautas de convivencia con los residentes.
  • Espacios físicos, hay que tener presente aspectos como la orientación, luz, decoración, …
  • Actividades.- Hay que pensar en encontrar momentos con cada uno de los residentes, con actividades muy muy cotidianas.

¿Qué vamos encontrando sobre la felicidad?

  • Instituto de la felicidad de la Coca Cola: http://www.institutodelafelicidad.com/
  • A nivel estatal, en Venezuela (primera etapa Presidente Maduro) y Emiratos Árabes, creación ministerios de felicidad
  • Índice de felicidad nacional, caso Buttan.
  • Google, la palabra felicidad, genera 57 millones de entradas.
  • Charlas en Ted.com:

    https://www.ted.com/speakers/matthieu_ricard
    http://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness

Jordi Vilajosana

Emprendedor y profesor de universidad

 

Los expertos concluyen que la valoración geriátrica integral resulta clave para la toma de decisiones en el abordaje del paciente anciano hematológico. Según un estudio de 2013, el 37% de los pacientes visitados en las consultas de Hematología tenía más de 70 años de edad. “La mayoría de ellos (un 77%) padecía cáncer hematológico (leucemia, linfoma o mieloma) y la mitad recibía tratamientos activos”, explica Concepción Boqué, presidenta del Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG), de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), entidad que celebra estos días el II Workshop de Hematogeriatría, en Cataluña. En las jornadas, los expertos han concluido que la valoración geriátrica integral resulta clave para la toma de decisiones en el abordaje del paciente anciano hematológico.

«Los pacientes considerados robustos podrían recibir tratamientos convencionales, mientras que el resto recibiría terapias adaptadas a su grado concreto de fragilidad»

«Los mayores son una población muy heterogénea pero, en general, tienen una reserva funcional limitada, siendo algunos de ellos muy vulnerables para tolerar determinados tratamientos”, apunta Boqué. “La toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas en estos pacientes debe basarse en una valoración geriátrica integral que determine la vulnerabilidad a los tratamientos y las condiciones individuales”, añade. “Es también importante profundizar en el estudio de las características genéticas de la propia enfermedad hematológica”.

Ludovico Balducci, especialista del Moffitt Cancer Center and Research Institute MCC, de Tampa (Florida-Estados Unidos) ha propuesto por su parte distintos niveles de tratamiento según el resultado de la valoración geriátrica: los pacientes considerados “robustos” podrían recibir tratamientos convencionales, mientras que el resto recibiría terapias adaptadas a su grado concreto de fragilidad.

Otro geriatra, Alfonso J. Cruz Jentoft, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, ha dicho de la valoración geriátrica que “se fija en aspectos de la persona mayor que condicionan el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de su enfermedad hematológica que tienen poco impacto en otras edades de la vida”. Considera aspectos tales como la comorbilidad, la nutrición o la salud física y mental. Su objetivo es “distinguir a los pacientes en condiciones excelentes para someterse a un tratamiento de aquellos otros en los que dicho tratamiento podría ser fútil e incluso dañino, detectándose un grupo intermedio en el que una valoración geriátrica completa y una intervención sobre algunos factores asociados pueda mejorar el pronóstico y la capacidad de recibir terapia”.

Según este experto, “la escala de comorbilidad más valiosa en personas mayores es la denominada CIRS-G”. Sobre la fragilidad, “aún no está claro si es preferible el uso de un enfoque fenotípico u otro basado en la acumulación de déficits”. El GEHEG está desarrollando una escala integral, denominada GAH, que parece ofrecer buen rendimiento, aunque todavía debe depurarse y mejorarse con la investigación.

REGISTRO DE MAYORES DE 70 AÑOS

Precisamente, uno de los objetivos del GEHEG se basa en “generalizar la utilización de la valoración geriátrica para medir la reserva funcional de los pacientes ancianos hematológicos, convirtiéndola en una herramienta imprescindible antes de tomar cualquier decisión terapéutica en la práctica clínica”, explica Raúl Córdoba, vicepresidente del GEHEG y representante nacional de los hematólogos en laSociedad Internacional de Geriatría Oncológica (SIOG).En el corto plazo, “también queremos poner en marcha un registro de pacientes mayores de 70 años que reciben tratamiento oncoespecífico para su cáncer hematológico”.

http://www.consalud.es/pacientes/el-77-de-los-mayores-de-70-anos-que-acuden-a-consultas-de-hematologia-padecen-cancer-24430

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La felicidad en la vejez depende más de una actitud positiva que de la salud que se tenga, señala un estudio realizado por el Sam and Rose Stain Institute for Research on Aging (SIRA), perteneciente a la Universidad de California en San Diego. El estudio llama la atención por la inusual consideración de criterios subjetivos para evaluar el estado del envejecimiento.

En esta investigación se examinó a 500 voluntarios de edades comprendidas entre los 60 y 98 años, que vivían independientemente y que habían padecido diversas enfermedades, como el cáncer, fallos cardiacos, diabetes, problemas mentales u otro tipo de disfunciones.

Tal como explica al respecto la revista Medicalnewstoday, a los participantes en el estudio se les pidió que evaluaran su envejecimiento en una escala del 1-10, siendo 10 un grado de buena calidad de vida en la vejez.

La media de esta valoración entre los encuestados fue de 8.4, lo que desvela la actitud positiva dominante respecto a cómo vivían su envejecimiento. Menos del 10% de los entrevistados asociaban la calidad de su envejecimiento con el estado de salud corporal.

Lo más sorprendente de los resultados obtenidos, sin embargo, fue que los voluntarios más optimistas –aquellos que pensaban que estaban envejeciendo bien- no siempre coincidían con los que tenían mejor salud.

Ver con buenos ojos la vida

La investigación, llevada a cabo por el profesor Dilip Jeste, de dicha Universidad, y sus colegas, señala que el optimismo y la actitud de “hacer frente” a las cosas son más importantes para conseguir un envejecimiento exitoso que las mediciones tradicionales de salud y bienestar. Es decir, que el estado físico no es sinónimo de un envejecimiento óptimo. Por el contrario, una buena actitud es casi una garantía de un buen envejecimiento.

Suele considerarse normalmente que una persona “envejece bien” si tiene pocas dolencias o si sigue manteniendo más o menos sus facultades, si bien no existe un consenso en la comunidad médica a la hora de definir con exactitud lo que puede entenderse como un envejecimiento adecuado.

Este estudio demuestra que la percepción que se tiene de uno mismo puede ser incluso más importante que el estado físico, a la hora de considerar que el envejecimiento se está desarrollando adecuadamente. La salud física ha dejado de ser de esta forma el mejor indicador de un envejecimiento adecuado, según este estudio.

Otra conclusión que se desprende de este estudio es que la preocupación de las personas que adentran en edades avanzadas no debe centrarse tanto en el estado de salud como en el cuidado y cultivo de actitudes positivas, ya que estas actitudes pueden ser más importantes que el estado de salud corporal para alcanzar el envejecimiento adecuado.

La investigación también ha demostrado que la gente que pasa algo de tiempo cada día socializándose, leyendo o participando en otras actividades de ocio, tienen un nivel de satisfacción más alto en la vejez.

Los resultados de esta investigación no han sido publicados todavía, pero fueron dados a conocer en la asamblea annual de la American College of Neuropsichopharmalogy, celebrada esta semana en Waikoloa, Hawaii. La ACNP, fundada en 1961, es una organización profesional de más de 700 científicos, entre los que se encuentran tres premios Nobel. Su misión es prevenir enfermedades del sistema nervioso mediante el estudio del cerebro.

Buen estado de salud mental

Dilip V. Jeste, artífice de esta investigación, es profesor de psiquiatría y neurociencia en la Universidad de California. Está especializado en geriatría psiquiátrica y es el editor del American Journal of Geriatric Psychiatry.

Además, Jeste es jefe de la División de Geriatría Psiquiátrica de la mencionada Universidad y participa en numerosas actividades de investigación, preparación y cuidado de pacientes de la tercera edad. En una entrevista publicada el pasado septiembre por Medscape, explica entre otras cosas los mecanismos que permiten un envejecimiento exitoso.

Junto a su colega Gregory Stain en el Sam and Rose Stain Institute for Resarch on Aging (SIRA), también perteneciente a la universidad de California en San Diego, Jeste ha desarrollado otras investigaciones entre las que descaca un estudio sobre la misma temática.

En este estudio participaron 1.000 voluntarios seniors que viven en California, los cuales rellenaron un completo cuestionario acerca de su nutrición, su historial médico, hábitos de ejercicio y, en general, su estilo de vida. Asimismo, muchos de esos participantes facilitaron muestras de sangre para que se pudiera conocer su estado de salud. Los primeros resultados de este estudio señalan también que un mal estado físico no tiene por qué desembocar en un envejecimiento negativo.

A partir de estos resultados, Jeste y se equipo pretenden continuar analizando las causas de las diferentes percepciones sobre el envejecimiento, ya que estudios previos han demostrado que el mantenerse activos y el realizar ejercicio físico habitualmente ayuda también a envejecer en buen estado corporal y mental.

Otra prometedora área de investigación en la que el Jeste y el SIRA pretenden profundizar es la del cerebro, puesto que diversos estudios han adelantado ya que puede que haya neuronas que sí se regeneran, a pesar de la edad.

De esta manera, Jeste pretende descubrir por qué hay personas que, con 80 ó 90 años de edad siguen perfectamente activas, tengan o no achaques, y de qué depende el estar bien la mayor parte de tiempo que podamos de nuestra vida.

http://www.tendencias21.net/La-felicidad-de-las-personas-mayores-depende-mas-de-una-actitud-positiva-que-del-estado-fisico_a817.html

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Cada tres segundos una persona en el mundo desarrolla demencia, un término que agrupa diversas enfermedades neurodegenerativas que afectan la memoria, el razonamiento, el comportamiento, las emociones, y que acaban despojando a quienes la padecen de todo aquello que, seguramente, nos hace humanos. Y sin embargo y pese a su elevada prevalencia –hay cerca de 50 millones de personas afectadas en el mundo -, se sabe muy poco acerca de las bases celulares y moleculares de estas enfermedades, y no existen tratamientos efectivos.

Todas las demencias, la más conocida de las cuales es la asociada al Alzheimer, comparten síntomas muy similares y cuando se analizan muestras de tejido cerebral se observan características parecidas. Esas similitudes llevaron a un equipo de científicos del Institut d’Investigacions Biomèdiques de Bellvitge (IDIBELL ) a sospechar que debía existir una base biológica compartida por todas ellas.

En un artículo que publican en la revista Translational Psychiatry sugieren que este conjunto de enfermedades neurodegenerativas poseen de forma común un grupo de 20 genes alterados que podrían ser el detonante de la demencia, que luego evoluciona en enfermedades distintas, con características moleculares y celulares diferentes. Esas alteraciones son epigenéticas, es decir, se trata de los cambios que se producen en los genes debido a interacciones con el medio ambiente, por ejemplo si fumamos, llevamos una dieta inadecuada o estamos expuestos a contaminantes.

Este descubrimiento es crítico en la comprensión de estas enfermedades, podría proporcionar nuevos biomarcadores para detectar de forma temprana la enfermedad, y también abre la puerta a nuevos tratamientos farmacológicos.

“Hemos identificado los primeros eventos que suceden en el cerebro cuando se empieza a desarrollar una demencia –apunta el investigador Icrea Manel Esteller, quien es coautor del artículo y dirige el Programa de Epigenética y Biología del Cáncer (PEBC) de IDIBELL-. La epigenética podría subyacer a los cambios moleculares que se producen y que acaban generando la enfermedad”, añade.

Cuando los genes se alteran

Los investigadores se centraron en el estudio de las demencias más comunes -que suponen el 95% de todos los casos- y con mayor prevalencia, como son, además de la asociada al Alzheimer, la relacionada con los cuerpos de Lewy, con el Parkinson y con el Síndrome de Down, todas ellas muy complejas causadas por una combinación de factores genéticos y medioambientales.

“El por qué comienza la enfermedad podría explicarse gracias a la epigenética, que estudia los cambios que se producen en el genoma y que pueden ser estables y duraderos en el tiempo, e incluso pasar de una generación a otra –apunta el investigador postdoctoral de IDIBELL Raúl Delgado-Morales, coautor del artículo-. A veces en una misma familia se dan varios casos de Alzheimer, el padre, el abuelo, el bisabuelo; no se trata de un caso genético, porque el tipo de Alzheimer genético supone un porcentaje muy bajo de los casos, sino epigenético”.

Estudiaron las marcas químicas en el genoma

Utilizando muestras procedentes de un banco de cerebros, primero analizaron el epigenoma completo de la región prefrontal del córtex, una de las áreas más afectadas por la demencia, de siete pacientes. De ese primer análisis lograron identificar los genes clave en las enfermedades y luego comprobaron esos resultados en muestras de otros 100 pacientes más.

“Encontramos 20 genes, importantes para muchas funciones, que estaban ‘apagados’ o ‘encendidos’ erróneamente. Entre esos había dos que eran especialmente importantes puesto que ya habían sido identificados en investigaciones anteriores, lo que refuerza la solidez de nuestros resultados”, apunta Esteller.

Uno de esos genes a que este experto en epigenética hace referencia es ankirina1, implicado en el citoesqueleto celular, la estructura de la célula, así como en la transmisión de mensajes de una neurona a otra. El segundo es el RHBDF2, relacionado con la inflamación cerebral.

Reutilizar fármacos para acelerar el tratamiento

“El siguiente paso será estudia si esos genes alterados que hemos visto pueden ser diana de fármacos”, explica Esteller. Para ello, lo primero será ver de todos esos genes cuáles se alteran antes o desempeñan un papel clave en la activación o desactivación del resto y dirigir contra ellos los fármacos.

Para Delgado-Morales, “Se trata de reajustar esos genes que se han desregulados, no de cambiarlos. Y para ello se podrían usar fármacos ya probados para otras demencias, por ejemplo un medicamento para el Parkinson que también pueda ser efectivo para el Alzheimer o Parkison, puesto que comparten una misma base genética. Eso aceleraría el tratamiento de esos pacientes. ”.

http://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20160120/301551600708/veinte-genes-demencia-epigenetica.html

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