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A falta de encontrar una cura definitiva, avanzar en la investigación de los factores desencadenantes del Alzheimer es fundamental prevenir la aparición de esta enfermedad y mejorar así la calidad de vida de las personas que lo padecen. De hecho, “es posible prevenir en cierto modo y retrasar la aparición de los síntomas del Alzheimer. Se ha comprobado que retrasando en cinco años el inicio de la enfermedad, disminuimos un 50% el impacto global de la misma”, tal y como ha afirmado José Antonio López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología en el XI Simposio Igurco de Atención al Paciente Mayor, celebrado en el centro sociosanitario Igurco Orue de Amorebieta-Etxano (Bizkaia).

Algo fundamental teniendo en cuenta que “ en los próximos cuarenta años, la cifra de personas que padecen demencia se va casi a duplicar en nuestro entorno”, por lo que el Dr. López Trigo destaca la importancia del control preventivo y tratamiento de los factores de riesgo, así como la actuación en los planos cognitivo, funcional, psicológico y conductual.

Pero una vez diagnosticado el Alzheimer una eficaz atención a lo largo de toda la enfermedad es fundamental. En su intervención Iñaki Artaza, director Asistencial de Igurco Servicios Sociosanitarios de Grupo IMQ y presidente de la Asociación Vasca de Geriatría y Gerontología (Zahartzaroa), manifestó que “tenemos que atender a las personas con demencia desde el principio hasta el final de sus días. Generalmente, un paciente mayor con demencia puede visitar una consulta de geriatría para un diagnóstico precoz de la enfermedad; luego puede ser usuario de un centro de día mientras pueda valerse en cierta medida; posteriormente, como ocurre en muchas personas mayores, puede aparecer la fragilidad, pudiendo ocasionar una caída, que provoque una fractura de cadera y deba acudir a una unidad de rehabilitación funcional; y, al final, cuando la situación se complica y a la demencia se suman otras comorbilidades, es muy probable que haga uso de los servicios de un centro residencial”.

En este sentido, este especialistas destaca que los cuidados complejos “sólo se pueden proporcionar por especialistas correctamente formados y con experiencia”. Más aún durante la atención a las demencias al final de la vida, que “es una asignatura pendiente” en la atención sociosanitaria, “desde el punto de vista de proporcionar a estos pacientes una atención individualizada, centrada en sus necesidades. Proporcionarles confort, disminuir su dolor, evitar complicaciones asociadas, atender a las familias, respetar las voluntades y deseos de los pacientes, evitar derivarles a un hospital, controlar las prescripciones de medicamentos con una utilidad discutible en estas situaciones, etcétera. En definitiva, cuidarles de una manera integral hasta el final de su vida”, afirma el director Asistencial de Igurco.

Por su parte, Emilio Sola, director de Servicios Sociales del Gobierno Vasco, ha destacado que “las previsiones demográficas y epidemiológicas señalan un agravamiento del problema que representan las demencias en una sociedad como la nuestra, con un progresivo envejecimiento de la población”. Tal y como afirma este el experto, “la enfermedad conlleva una extraordinaria y diversificada problemática, con consecuencias negativas para la salud de las personas enfermas y la de sus familiares, así como un impacto notable en los presupuestos de los servicios sociales y salud. Costes directos, indirectos e intangibles”, estos últimos, en referencia al grado de sufrimiento del paciente en relación con el decremento de la calidad de vida.

Por todo ello, “las personas que nos dedicamos a la política debemos asumir, y de algún modo, abanderar, la importancia de la calidad de vida, identificando los grupos que han de ser objeto de una mayor atención, entre los que se encuentran los pacientes con demencia y sus familias”, afirma. Precisamente, la futura aprobación del Decreto de Cartera Sociosanitaria “mejorará la acción conjunta de ambas redes”, servicios sociales y de salud, para dar una mejor atención “a la enfermedad de Alzheimer y a las demencias en general”.

Retrasando en 5 años el inicio del Alzheimer disminuye un 50% su impacto global

El Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, que se celebra este miércoles, transmite dos mensajes claros acerca de la enfermedad: la importancia de su diagnóstico precoz y los ensayos con anticuerpos monoclonales para reducir su avance. Por el momento “queda mucho por hacer si somos realistas”, como advierte la coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), quien también reivindica una estrategia nacional de la que España carece y que aportaría homogeneidad en los tratamientos. Pero “procurar ser felices” también contribuiría a prevenir el deterioro cognitivo asociado a la patología, según ha corroborado la ciencia médica a partir de las observaciones clínicas.

¿Por qué es tan relevante el diagnóstico precoz del alzhéimer?

El diagnóstico precoz es importante por varios motivos. En primer lugar, porque el conocimiento de una patología crónica implica una toma de decisiones que, si se efectúa en fases iniciales, se puede realizar por parte del enfermo y dejarlas muy claras con vista al futuro.

Por otro lado, la posibilidad de implementar terapias verdaderamente modificadoras del curso natural de la enfermedad, solo será factible en fases iniciales y para su obtención se han de realizar ensayos clínicos en dichas fases.

Mientras que esos fármacos lleguen, la llamada prevención primaria y secundaria han de realizarse en fases preclínicas y prodrómicas [momento que precede a la enfermedad], para poder retrasar el “momento demencia”, nuevo punto a favor del diagnóstico precoz.

Hay quien preconiza de forma nihilista (y esta es una opinión personal) que diagnosticar una enfermedad “incurable” a día de hoy es algo inútil y solo conlleva sufrimiento desde el punto de vista personal. Sin embargo, los estudios nos avalan que realizarlo de forma precoz es más positivo que negativo.

La prevalencia de la enfermedad aumenta conforme envejece la población…

Cada día se realizan mas diagnósticos precoces a edades más tempranas por lo que las cifras de incidencia se incrementan, incrementándose de manera global las cifras de prevalencia, no solo por el hecho de envejecer.

¿Cuáles son los factores de riesgo que predisponen o incluso inducen a una persona a padecer la enfermedad?

Se ha relacionado la propensión a la aflicción con una aceleración del deterioro cognitivo. Enfermedades mentales como la depresión se han asociado a una mayor atrofia (pérdida de neuronas) en una región del cerebro denominada hipocampo (la “puerta de entrada de las memorias”) y otras regiones cerebrales. Por tanto, el mensaje sería procurar ser un poco más felices cada día.

Pero, ¿qué puede hacer el ciudadano para prevenirla?

Combatir los factores de riesgo y encontrar factores protectores como los estilos de vida que, enumerados, son, entre otros: la actividad física y social, la prevención del riesgo cardiovascular, la toma de suplementos dietéticos y nutricionales, la acción de los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, las estatinas y colesterol.

En cuanto a los fármacos antiinflamatorios no esteroideos,  su interés se centra en un primer estudio que se hizo con indometacina para tratar enfermos de alzhéimer. Le han seguido multitud de ellos, que intentan avalar su eficacia mientras se mantiene un tratamiento durante un período de tiempo de al menos dos años. Sin embargo, el beneficio no se ha llegado a constatar (estudios con naproxeno o celecoxib) y, en cambio, los efectos adversos derivados de los mismos fueron protagonistas.

En cuanto a las estatinas y el colesterol, se considera que las primeras pueden tener efectos protectores contra la demencia. Son tratamientos efectivos para la hipercolesterolemia, un factor de riesgo posible para la demencia vascular y la Enfermedad de Alzheimer. Se asocia a la aterosclerosis, que supone un problema de las arterias y que da lugar a problemas de circulación cerebral. Aclaremos, en todo caso, que no se trata de un tratamiento curativo pero que reduciría el riesgo de desarrollar una demencia o retrasaría su aparición.

También debemos preguntarnos sobre la eficacia de la hormonoterapia sustitutiva. Muchos estudios han resultado contradictorios en mujeres con la enfermedad que habían recibido terapia hormonal sustitutiva. Así que las conclusiones son que podría tener un efecto protector siempre y cuando se hubiera iniciado este tratamiento hormonal diez años o más antes del desarrollo de la demencia y considerando cada caso y los efectos secundarios derivados de la hormonoterapia.

Y, por último, debemos fomentar la reserva motivacional: hay que procurar ser felices.

¿Por qué persiste su infradiagnóstico en España?

Se infradiagnostica a nivel global, no solo en España, por varios motivos. Por un lado, desinterés de los facultativos a falta de tratamientos verdaderamente modificadores del curso de la enfermedad, a día de hoy, y culpar a la edad como la responsable de todo.

Por otro lado, en ocasiones, es la propia familia, que la en pacientes ancianos, atribuye a la edad muchos síntomas que son francamente diagnósticos de una demencia tipo alzhéimer.

La capacidad de acceso al especialista en memoria, en muchas ocasiones es compleja, en nuestro sistema público y eso dificulta mucho el acceso a pruebas complementarias y a diagnósticos de aproximación más veraces.

¿Es muy diferente España a los países de su entorno en lo que atañe a la expresión e incidencia de la enfermedad, y, en ese caso, por qué razón?

No es tan diferente a otros países. No debemos creer que en España las cosas se hacen peor. Lo que es más complejo en España, ante la ausencia de un Plan Nacional, es el acceso, por igual, de todos los pacientes a los mismos protocolos de estudios y a los mismos tratamientos en fase experimental, en forma de ensayo.

Desde el grupo de Neurologia de La Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN) vamos a luchar por conseguir esa estrategia nacional, que supone implementar una serie de medidas económicas, por parte de los gobiernos, para garantizar la atención integral y en situación de equidad de todos los pacientes con demencia a lo largo de todo el territorio español. Queda mucho camino por recorrer.

¿Qué tratamiento resulta, hoy, más prometedor?

La prevención y las terapias modificadoras del curso de la enfermedad. De las segundas destacan los anticuerpos monoclonales. En el verano de 2012, Biogen comenzó con el ensayo  clínico Prime, con  166 pacientes con Enfermedad de Alzheimer leve o prodrómica.

En diciembre de 2014, la compañía anunció su decisión de empezar un ensayo fase tres. Ahora,  desde el 31 agosto del 2016 se han publicado sus resultados en Nature, mostrando un beneficio funcional en los pacientes reclutados hasta ahora, en dos test cognitivos empleados. A su vez, la tasa de complicaciones medidas en resonancia magnética (denominadas ARIA-E) fue baja y transitoria.  Se han incluido un total 1350 pacientes, y se espera concluirlo en 2022, incluyendo otros 1350 pacientes más.

¿Qué mecanismo de acción posee el medicamento probado?

Es un anticuerpo monoclonal que reduce la carga amiloide de una forma segura, lo que ha supuesto el continuar con el reclutamiento de pacientes , y se esperan más resultados a 2017.

De momento, como con todos los anticuerpos monoclonales que han fracasado o que están por obtener resultados (por ejemplo solanezumab, a finales del 2016), debemos ser cautos con los resultados y esperar a la finalización del ensayo para obtener conclusiones más sólidas y consistentes.

http://www.redaccionmedica.com/secciones/neurologia/-la-felicidad-previene-el-alzheimer–1759

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Todo comienza con olvidar dónde están las llaves o quién llamó al teléfono. Después, la orientación y los recuerdos se ven afectados, para terminar con la dependencia total de otra persona para realizar actividades comunes, como comer o asearse. El alzhéimer es una alteración neurodegenerativa generalmente conocida por los problemas asociados a la pérdida de memoria a corto y largo plazo. Las personas que la sufren no son capaces de recordar ninguna de sus experiencias a lo largo de su vida y dejan de reconocer a sus seres queridos, lo que dificulta las relaciones con sus familiares.

Un estudio reciente ha demostrado que la pérdida de memoria y la capacidad de percepción visual de las caras no solo se manifiestan en la fase severa de la enfermedad, sino que ya se observan algunos síntomas en su etapa temprana. Esto explicaría por qué estas personas dejan de reconocer a sus hijos, parejas o amigos. En esta investigación de la Universidad de Montreal, Canadá, se comparan los resultados de 25 afectados y los de 23 ancianos sin ningún tipo de problema neuronal. Los participantes fueron sometidos al Test de Reconocimiento Facial de Benton (BFRT, por sus siglas en inglés), unas pruebas utilizadas por neurólogos y neuropsicólogos para determinar las habilidades de reconocimiento facial. El procedimiento es simple: se presentan una serie de rostros y objetos comunes, en este caso, coches en diferentes posiciones y el sujeto debe señalar qué imágenes son iguales.

Los resultados revelaron que las personas con alzhéimer procesan de forma menos eficaz las caras en posición normal que los rostros invertidos y los coches. «El reconocimiento de rostros invertidos depende de técnicas de estrategia local (observar los ojos, la nariz y la boca de forma individual), mientras que nosotros pensamos que cuando procesamos caras en posición normal, las múltiples partes de un rostro se perciben integradas, como representaciones holísticas de las caras y es en este último punto donde se ha encontrado menos eficiencia en personas con alzhéimer», afirma el investigador principal del proyecto Sven Joubert.

Una posible explicación que ofrece el estudio para las dificultades que presentan los enfermos es que existen regiones específicamente asociadas con la percepción facial que pueden verse afectadas durante el curso de la enfermedad. Varios análisis del volumen de materia gris del cerebro han detectado que las personas que sufren alzhéimer suelen tener atrofia del giro fusiforme derecho, encargado de identificar a personas conocidas.

Una enfermedad irreversible

«Tenemos la concepción de que la visión se hace únicamente con los ojos, con lo que se ve, pero esto no es verdad. El cerebro interpreta la información que ven los ojos», afirma Teresa Moreno, directora de Ediciones de la Sociedad Española de Neurología. Explica que el alzhéimer es una degeneración neuronal progresiva, que va afectando a diferentes funciones de forma gradual.

Los síntomas de la enfermedad pueden variar dependiendo de las zonas del cerebro que estén perjudicadas. «Una persona puede reconocer la cara de sus familiares pero no sus voces, o puede no reconocer la voz pero sí su forma de hablar», cuenta Moreno. Esto se debe a que las conexiones neuronales que relacionan unas regiones del cerebro con otras se encuentran dañadas. «La visión es muy compleja, los ojos pueden funcionar correctamente pero si las conexiones neuronales no funcionan bien, la percepción del mundo exterior se distorsiona», dice la neuróloga.

A pesar de que todavía no existe tratamiento o medicación para acabar con el alzhéimer, Teresa Moreno defiende los ejercicios de rehabilitación cognitiva, que tiene como finalidad ralentizar los efectos de la enfermedad. Además, recomienda estimular varias partes del cerebro con actividades simples como hablar mucho con los enfermos, tratarles de forma cariñosa o, incluso, escuchar música con ellos.

http://elpais.com/elpais/2016/04/28/ciencia/1461864175_680522.html

La Diputación Foral de Bizkaia ha puesto en marcha en sus residencias para mayores unos talleres en los que exjugadores del Athletic Club recurren a los recuerdos sobre fútbol y el equipo rojiblanco de las personas con problemas cognitivos como terapia para combatir el alzhéimer u otro tipo de demencia.

Se trata de los denominados «talleres de reminiscencia», que han sido implementados por la Diputación Foral de Bizkaia este año, tras el éxito de un proyecto piloto desarrollado en 2015, y en los que se utilizan los propios recuerdos de las personas con enfermedades neurodegenerativas como terapia de estimulación cognitiva.

La idea ha sido importada desde Escocia y se aplicó con éxito por primera vez hace dos años en Barcelona y Valencia.

En Bilbao se aplicó el año pasado en la residencia Txurdinagabarri, perteneciente a la red foral de residencias y gestionada por Servicios Sociales Aita Menni.

Los buenos resultados obtenidos llevó a la Diputación Foral a poner en marcha la iniciativa en sus residencias del IFAS (Instituto Foral de Asistencia Social) de Elorrio, Gallarta y Leioa.

El ente foral ha adaptado este tratamiento innovador y ha optado por utilizar el fútbol como herramienta para recordar ante la «muy buena» actitud que provoca en las personas mayores.

En el marco de un proyecto desarrollado por la Federación Española de Futbolistas Veteranos, la práctica en estos talleres la llevan a cabo varios exfutbolistas del Athletic, estimulando, a través del fútbol y los valores que este deporte transmite, recuerdos en los pacientes asociados a su infancia, juventud y madurez.

En las sesiones se desarrolla la capacidad sensorial y auditiva de los participantes a través de objetos, música, vídeos y fotografías.

Los profesionales de los centros donde se está aplicando la iniciativa han puesto de manifiesto que «poder compartir cada historia de vida entre residentes y futbolistas de una misma generación, con similares vivencias y recuerdos de una época paralela, consigue estimular cognitivamente y personalmente a las personas mayores».

Los talleres se desarrollan una vez por semana en los centros citados y constan de doce sesiones, de las cuales dos está previsto que se desarrollen en dos lugares emblemáticos: el estadio de San Mamés y las instalaciones deportivas de Lezama.

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=411011

Numerosas investigaciones asocian el estrés a mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. En esta ocasión científicos norteamericanos encuentran que el estrés percibido incrementa el riesgo de deterioro cognitivo leve de tipo amnésico, una condición que en sí misma puede estar indicando la presencia de alzhéimer.

Niveles altos de la hormona del estrés en la saliva se asocian a deterioro cognitivo

En varias ocasiones en nuestra web os hemos informado de investigaciones que relacionan el estrés con mayor riesgo de deterioro de funciones cognitivas como la memoria y la atención; por lo tanto, también puede considerarse que el estrés que aumenta el riesgo de padecer alzhéimer.

Esto es así porque el deterioro cognitivo leve (DCL), una condición caracterizada por un rendimiento menor de la memoria, el lenguaje, la planificación, etc, menor que la media del grupo de edad pero que no llega a afectar el funcionamiento diario, está entre los mayores factores de riesgo de demencia. De hecho, en muchas ocasiones está indicando que efectivamente, ya hay una enfermedad, como el alzhéimer, que está deteriorando el cerebro y el DCL vendría a ser una fase de la enfermedad de Alzheimer previa a la demencia.

Ahora un estudio viene a asociar nuevamente el estrés a mayor riesgo de deterioro cognitivo. La investigación fue realizada por investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la Universidad Yeshiva de Nueva York, EE.UU, y describe cómo en el grupo de adultos mayores estudiados, aquellos que presentaban mayor nivel de estrés percibido tenían más del doble de posibilidades de desarrollar deterioro cognitivo de tipo amnésico (con afectación fundamentalmente de la memoria) en comparación con las personas menos estresadas. La investigación se ha publicado en la revista Alzheimer Disease & Associated Disorderszheimer Disease & Associated Disorders.

http://www.2ti.es/2015/12/estres-mayor-riesgo-de-enfermedad-de-alzheimer/

Alzheimer, ictus y parkinson son las tres enfermedades neurológicas que más interesan y preocupan a los españoles, según los datos aportados por la Sociedad Española de Neurología (SEN) a partir de las búsquedas realizadas en internet durante los últimos diez años. De hecho, de acuerdo con el análisis hecho por los especialistas de la SEN sobre las siete principales enfermedades neurológicas -migraña, alzheimer, ictus, esclerosis múltiple, epilepsia, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y parkinson–, España es el segundo país del mundo donde se hacen más búsquedas relacionadas con el alzheimer.

Ademas, España es el país castellanohablante donde más se ha buscado información sobre ictus, esclerosis múltiple y ELA, lo que da idea de que son estas, tras el alzheimer, las enfermedades neurológicas que más interés y preocupación despiertan entre los internautas.

La revisión de datos de búsquedas realizada por la SEN evidencia también que lo que más interesa son los síntomas de estas enfermedades, aunque en algunas de ellas también se busca con mucha frecuencia información sobre asociaciones de pacientes en una determinada zona o los tratamientos disponibles.

“Aunque muchas búsquedas se hacen simplemente para obtener información o conocer más la enfermedad, somos conscientes de que otras muchas se realizan cuando la persona en cuestión o algún familiar empieza a desarrollar ciertos síntomas”, asegura Carlos Tejero, vocal de la SEN. Y subraya que el problema que los neurólogos detectan en sus consultas es que los internautas acostumbran a quedarse con la información más pesimista “y llegan a conclusiones demasiado negativas que en muchísimas ocasiones no son reales”.

El directivo de la SEN apunta que la mayor utilización de internet como fuente de información sobre salud está cambiando en positivo las relaciones médico-paciente. “Una buena colaboración médico-paciente ha demostrado altos beneficios a la hora de personalizar los tratamientos y aumentar la adherencia terapéutica, lo que tendrá efectos positivos en la recuperación o mejoría de los síntomas, y para ello es necesario que los pacientes dispongan de la suficiente información sobre su enfermedad y tratamientos”, comenta Tejero. Y remarca que, gracias a internet, para los médicos es más fácil y rápido transferir esos conocimientos, “lo que ha permitido comenzar a hablar de conceptos como el de paciente empoderado o paciente informado, o incluso de la e-salud”.

Por otra parte, el estudio de la SEN constata que se acumulan muchas más búsquedas coincidiendo con las fechas en que se celebra “el día de” o campañas puntuales sobre una enfermedad, lo que a juicio de los neurólogos muestra la importancia y la eficacia de llevar a cabo acciones de concienciación entre los ciudadanos.

El análisis también muestra que las enfermedades neurológicas que más interés despiertan varían un poco en función de la zona de residencia. Canarias, Catalunya y Baleares, por ejemplo, son las autonomías donde más se busca información sobre migraña, sobre todo cuestiones relacionadas con sus síntomas y en qué consiste el aura asociado a esta enfermedad. En cambio, el alzheimer es la enfermedad sobre la que más se han interesado los internautas de Castilla y León, Extremadura y Castilla-La Mancha. En el caso del ictus, encabezan las búsquedas los ciudadanos de Asturias, Extremadura y Cantabria, siendo la consulta específica sobre los síntomas la más habitual aunque está ganando peso el buscar información sobre el “código ictus” y cómo hay que actuar ante una emergencia de este tipo. También van al alza las búsquedas sobre cómo actuar ante una ataque epiléptico, una enfermedad sobre la que el mayor número de búsquedas se contabiliza desde Navarra. En el caso del alzheimer, unas de las búsquedas que más crecen son la relacionadas con centros para el cuidado de los enfermos, mientras que sobre la esclerosis múltiple lo que más interesa es la información específica sobre asociaciones de pacientes, búsqueda que también va al alza cuando se trata de localizar información sobre la enfermedad de Parkinson.

Según ha explicado el doctor Tejero en la presentación de este análisis, conocer cuáles son las enfermedades que más interés despiertan o más preocupan a los españoles y qué tipo de información se busca puede ser muy útil a los médicos y a las asociaciones de pacientes para determinar qué necesidades tienen los enfermos y su entorno.

http://www.lavanguardia.com/vida/20151118/30235940140/alzheimer-parkinson-enfermedades-neurologicas-internet-salud.html

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En el año 2008 surgió una fundación. Otra más, de no ser por el hecho de que lleva el nombre y el apoyo total de uno de los protagonistas de la política española de los años ochenta y noventa, el ex -alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall.

Siete años después, la fundación ha logrado inscribirse por mérito propio en los medios de comunicación y en el conocimiento de todos los involucrados de una u otra manera en el campo del alzhéimer. Su impulsor puede sentirse orgulloso; el bebé creció y ahora no es solo la “fundación de…”, es más que nunca la fundación que estudia el alzhéimer y que en poco tiempo ha logrado colocarse en la vanguardia de la investigación científica en este campo en España. Y van a mayores, su objetivo: un futuro sin alzhéimer.

Hoy entrevistamos a Gema Huesa, neurocientífica y gestora de proyectos de la Fundación Pasqual Maragall. La doctora Huesa habla del estado actual de la investigación en este campo, y, de lo que se está haciendo para ayudar a las personas en estadios iniciales y más avanzados de la enfermedad. Empieza aclarando por qué es tan difícil encontrar un tratamiento efectivo contra la enfermedad.

En la actualidad los tratamientos para la enfermedad de Alzheimer son insuficientes y el porcentaje de fracaso de los ensayos clínicos con fármacos para la enfermedad supera el 99% ¿Por qué es tan difícil encontrar tratamientos efectivos contra el alzhéimer?

No creemos que sean insuficientes, sino que no son efectivos. No es que haya pocos o muchos, sino que los que hay no han probado ser suficientemente eficaces. Esto es así porque hasta hace unos años los esfuerzos a nivel de investigación, ensayos clínicos e inversión económica, se han focalizado, como es lógico pensar inicialmente, en buscar un fármaco en fases avanzadas de la enfermedad. Ahora, lo que se ha visto es que, al aplicarlo en estas fases tan avanzadas, el fármaco no es capaz de revertir la enfermedad ni de curarla. Pero esto no significa, necesariamente, que no sea un fármaco eficaz en sí mismo. La enfermedad de Alzheimer es neurodegenerativa; el cerebro es un órgano que no se regenera como otros, no se puede hacer un trasplante…Los fármacos aplicados en fases muy avanzadas, con diagnóstico claro, atacan a la enfermedad en unas fases donde el daño a nivel cerebral es irreversible, de ahí la falta de efectividad de estos fármacos.

En relación a la búsqueda de fármacos efectivos ¿Se pueden definir tendencias en la actualidad?

Ya desde hace unos diez años se ha intentado probar los fármacos en estadios más iniciales, en las etapas de deterioro cognitivo leve, en las primeras sintomatologías. Se han empezado a hacer estudios en individuos con alzhéimer hereditario que, a diferencia de lo que se cree, representan un 1% de la población que padece Alzheimer. El 99% por ciento de los casos restantes, el denominado alzhéimer esporádico, son de causa por ahora desconocida. Estudiando a estos individuos se ha visto que existen daños y unas modificaciones a nivel biológico que pueden comenzar hasta 20 años antes de la aparición de los síntomas. Este conocimiento ha llevado a un nuevo paradigma de la enfermedad y a enfocar la investigación hacia fases más tempranas y preclínicas para estudiar terapias enfocadas a la prevención.

Hay un estudio muy interesante que vincula las enfermedades cardiovasculares con el colesterol, el estudio Framingham, que sigue vigente en la actualidad. En el pueblo de Framingham, Estados Unidos, comenzaron a medir y hacer seguimiento de diferentes parámetros fisiológicos en toda la población de la ciudad. Gracias a estos estudios longitudinales se vio que determinados marcadores, pueden indicar un alto riesgo de padecer, en este caso, una enfermedad cardiovascular. Esta idea llevó a un nuevo enfoque para estudiar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Es evidente este cambio hacia las fases menos avanzadas de la enfermedad. Sin embargo, ahora mismo quienes peor lo están pasando son los pacientes y familiares de las personas en las etapas más avanzadas ¿Tiene conocimiento de que se estén desarrollando proyectos para el desarrollo de fármacos o algún otro método terapéutico para las personas en la etapa más avanzada del alzhéimer? ¿Qué esperanza va quedando para ellos?

Ahora mismo en etapas avanzadas los proyectos se están focalizando en terapias paliativas, farmacológicas y no farmacológicas, para mejorar la calidad de vida de los enfermos y de sus familias. Su objetivo no es curar al enfermo o detener la enfermedad, porque desgraciadamente ya está muy avanzada. Hay algunos estudios que están intentando probar fármacos que puedan intervenir en los trastornos del comportamiento en aquellas personas que pueden ser un poco más agresivas, o pierden la contención social. No se ha dejado de hacer investigación pero se han redirigido los recursos a las diferentes fases de la enfermedad, buscando una mayor efectividad y mejorar la calidad de vida de los enfermos.

¿Qué se puede esperar, en cuanto a los resultados, de los fármacos que hay en la actualidad en ensayos clínicos? ¿Ralentización o cura?

Esto claramente es ralentización, la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad que a día de hoy no podemos curar porque no sabemos bien cómo funciona. Hay una serie de cambios, modificaciones biológicas que aparecen 15 o 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas que es lo que aquí, en la Fundación Pascual Maragall, estamos focalizados en estudiar. Nosotros tenemos una cohorte de más de 2.700 individuos sanos a los que les hacemos un seguimiento a lo largo del tiempo, con pruebas de diferente naturaleza, para estudiar la evolución de diversos marcadores biológicos y no biológicos. La información que estamos recabando es de gran valor para el ensayo de estrategias de prevención. Si consiguiéramos retrasar cinco años el inicio de la enfermedad, el número de casos podría reducirse casi a la mitad.

Constantemente se escuchan noticias de startups biotecnológicas de apenas meses de vida, como Axovant, por ejemplo, que logran millones en rondas de financiación para desarrollar fármacos para tratar la enfermedad con resultados muy cuestionados en fases preclínicas y clínicas de la investigación ¿Se está empleando bien el dinero para la investigación? ¿En la búsqueda desesperada de un fármaco se corre el riesgo de dejar de lado la investigación básica tan necesaria para conocer más plenamente el alzhéimer?

Faltan fondos en general para todo. La enfermedad de Alzheimer no ha recibido la atención a nivel económico por parte de las instituciones o de las empresas como ha recibido, por ejemplo, el cáncer. Porque la gente que fallece de alzhéimer, salvo los casos de alzhéimer familiar, tiene un fallecimiento más natural por edad. Las enfermedades neurodegenerativas no han recibido tanto apoyo, pero cada vez hay más interés.

Desconozco este caso en concreto pero normalmente el dinero de rondas de financiación proviene de entidades privadas o inversores particulares, no suele venir de dinero público. Hay que diferenciar entre la inversión pública, que normalmente se dirige más a la investigación básica y el dinero privado, que viene cuando una persona presenta un proyecto, con un plan de negocio muy definido. No quiere decir que este dinero no esté bien empleado, se han hecho las fases preclínicas, que se tienen que hacer en animales de experimentación, ver cómo funciona, y luego pasar a fases clínicas. Son procesos largos y costosos.

El estado actual de la investigación sobre la enfermedad ¿Da razones para el optimismo o la prudencia?

En realidad son ambos: desde la fundación somos optimistas porque si no, no estaríamos haciendo el trabajo que estamos haciendo, invirtiendo el esfuerzo y las ganas que estamos poniendo. Eso sí, siempre con prudencia, porque lo que a veces sucede es que los medios de comunicación utilizan titulares que pueden llevar a equívoco o generar confusión. Por ejemplo, se anuncia un nuevo medicamento que luego en realidad se ha probado sólo en animales pero no en humanos. Estas informaciones ofrecen falsas esperanzas. Estamos aquí para hacer todo lo que podamos y más, y creemos que realmente hay esperanza y somos optimistas. Pero desde la prudencia, porque estamos jugando consentimientos de personas, con esperanzas de familias. No se puede decir que tendremos la cura dentro de cinco años porque actualmente no lo sabemos, pero estamos convencidos de que hay una puerta abierta a la esperanza para la prevención de esta enfermedad.

http://www.2ti.es/2015/11/fundacion-pasqual-maragall/

Una especialista en gerontología y finanzas explica todas las trabas que se pueden evitar para que los gastos a largo plazo asociados a la enfermedad, no asfixien a los familiares. Para la gerontóloga y estratega financiera, Carmen Collazo, es indispensable que planifiquemos nuestras economías, de manera que podamos enfrentar una enfermedad tan larga y costosa como el Alzheimer.

Lidiar con la enfermedad del Alzheimer es un golpe duro, no solo por lo que implica en la salud de la persona que la padece. El diagnóstico también trae consigo una gran carga emocional y sin lugar a dudas, un rudo golpe económico, para el paciente y su familia. Sin embargo, muy pocas personas están conscientes de esta realidad. “Cuando el Alzheimer llega a la familia muchas veces lo primero que sucede es la negación. La familia no está preparada, posiblemente no esté educada, y económicamente no imagina el impacto tan grande que esto va a tener para todos”, afirmó Carmen Collazo, gerontóloga y estratega financiera. “Cada vez más personas a más temprana edad se les diagnostica con Alzheimer y la realidad es que cuidar a una persona que la padece es bien difícil y agotador. Es probable que llegue el momento en que se necesite buscar ayuda… eso son realidades a las que se tiene que enfrentar la familia”, agregó.

Medicamentos, exámenes, cuidadores que deben abandonar sus trabajos para dedicarse en cuerpo y alma al cuido del paciente. Conoce el alto precio de la enfermedad de Alzheimer.

A medida que la enfermedad avanza, los costos y las complicaciones aumentan. A eso debe sumarle que no todos los planes médicos tienen las mismas cubiertas.  “Los planes médicos no costean servicio de cuidado en el hogar, los planes Medical Advantage es de un tipo de cuidado más especializado en el hogar pero es por un tiempo específico, pero un cuidado a largo plazo, prolongado no lo costea ni Medicare ni Medicaid. Ese costo lo tiene que asumir cada paciente o su familia, por lo tanto, es importante ahorrar”, recalcó la gerontóloga.

Visita el especial diario de Alzheimer
Otro hecho es que hay un empobrecimiento entre la población de edad mayor.
Collazo recordó que los datos más recientes del Censo apuntan a que cerca del 50% de la población de edad mayor en Puerto Rico vive bajo un nivel de pobreza.
Del mismo modo, advierte, ya no se puede confiar plenamente en los planes de retiro porque muchos están en crisis.
Hay otros casos en que las personas nunca aportaron a su seguro social o no ahorraron lo suficiente para su vejez, y al momento de enfrentar los altos costos asociados a la enfermedad, la familia tiene que hacer malabares para poder costear médicos, pruebas, medicinas, cambios en la rutina diaria, transportación, equipo médico y hasta abogados.
Según un estimado de la estratega financiera, atender a una persona en su estado intermedio de Alzheimer, tiene un costo que puede ir entre $40,000 y $70,000 al año; si la gente no ha planificado, comienza a dar palos a ciegas.
“¡Cuánta gente se las ve negras! Hacen malabares. No te imaginas lo que mucha gente ha tenido que hacer: los hijos han tenido que dejar los trabajos, han tenido que cesar de sus labores para dedicarse por completo a cuidar a ese adulto mayor porque no tienen las economías para pagarle a alguien que lo haga por ellos… y si no generan ingresos no pueden asumir las deudas… otros han tenido que vender o rehipotecar sus casas”, afirmó.

Por lo tanto, la recomendación de la gerontóloga es hacer algo hoy mismo.
“¿Si no es ahora, de dónde vas a conseguir fondos después que llegas a los 65 años después de tanto esfuerzo y sacrificio?”, cuestionó.
Las personas no deben esperar a quedarse sin dinero en caso de que una enfermedad tan larga y costosa como el Alzheimer llegue a sus vidas o a la de un allegado. Lo que sí deben hacer es detallar asuntos legales de vital importancia como su testamento.
“Esa es una de las áreas más importantes. La gente no quiere hablar de la muerte. La gente dice: ‘ah, yo no me voy a morir y al final que resuelvan como puedan’, y eso lo que trae son muchas complicaciones”, afirmó.
Y lo sabe por experiencia. Su papá dejó por escrito su voluntad de forma detallada, pero nunca lo informó.
“Tenía su firma y con fecha, todo muy bien redactado. Pero todos desconocíamos que había que presentarlo 10 días una vez fallecido y presentarlo al abogado. Como no se supo, se perdió todo ese esfuerzo y la voluntad del testador se perdió porque no estaba educado y la persona en la que delegó, que fue mi tía, tampoco estaba educada. Eso ocurre cuando la persona no invierte en un testamento. Al día de hoy no se ha podido dilucidar la herencia de mi familia… y mi papá murió hace como 25 años”, dramatizó la estratega.
Collazo indicó que también se debe hacer lo que se conoce como un testamento vital que son las decisiones que el paciente determina, como por ejemplo, si quiere o no que lo entuben, si desea que lo revivan en caso de algún colapso de salud o quién tomará las decisiones por el paciente una vez ya no tenga la capacidad de así hacerlo.
Del mismo modo recomienda hacer un “poder duradero” que delegue en alguien las decisiones y evaluar qué pasará en cuanto a sus bienes y su casa.
“Todas estas cosas se tienen que hacer mediante abogado notario, que es un costo adicional que mucha gente no toma en cuenta… y si se hace después del diagnóstico quizás no sea válido el documento”, recalcó.
Otro aspecto importante es la comunicación. Las personas deben contarle a alguien de su confianza sobre sus cuentas bancarias y si tiene alguna inversión.
“A veces la familia está batallando con esos costos que son altos, viendo de dónde saca y tomando decisiones difíciles y desconoce de las cuentas bancarias y de inversiones, si hay escrituras, hipotecas, títulos de propiedad, si había algún plan de retiro que en ese momento de necesidad te ayudan con los gastos”, dijo.
O sea, que junto al testamento, el testamento vital y el poder, se debe hacer un resumen de las cuentas de retiro, las cuentas conocidas como IRAs, los planes de pensiones, certificados de depósito, los bonos y de las cuentas mensuales que se tienen que pagar.
“A veces las personas tienen hasta un seguro de funeral y su familia lo desconoce”.
Por otro lado la especialista declaró que todo esto se puede evitar si las escuelas incluyeran en los currículos de enseñanza cómo planificar las finanzas y la importancia de destinar una cantidad para ahorro desde que se es joven. Eso se llama actuar proactivamente.
“Cuando están en sus facultades mentales hay que establecer todas estas cosas claramente. Ya cuando se pierden las facultades mentales como consecuencia del Alzheimer es muy tarde. Hay que planificar y decirle desde joven a tu familia: ‘mira yo compré tal seguro, yo hice esta inversión en esta área, que todo esté documentado”, señaló.
Si la persona ya fue diagnosticada con el mal y no designó unos ahorros para la vejez o no estableció quién maneje sus cuentas, Collazo indicó que hay que ponerse manos a la obra para tratar de averiguar si hay algún recurso del que se pueda echar mano.
“Hay que buscar en los cajones, en los matress, donde quiera que haya una cajita guardada hay que mirarla porque sabes que a veces nuestros viejitos, adultos mayores, tienen dinero guardado en un matress, en una caja enterrada en algún lugar. Esas cosas a veces se dan”, dijo.
La comunicación en la familia es vital, se necesita trabajar en equipo y se tienen que apoyar mutuamente.
“Hay que tocar puertas en los municipios, en las diferentes entidades gubernamentales, que los pocos fondos que puedan existir puedan aportar a ayudar a esa familia, indicó.
Según Collazo, en las iglesias hay muchas personas dispuestas a ayudar y ya tiene organizaciones de trabajo voluntario que puede representar un alivio a la hora de invertir en el cuidado del paciente. O pueden ayudar con las gestiones fuera de casa.
“Los abuelos acompañantes, las oficinas de asuntos de la vejez, son algunas de las que tienen personas que hacen labor voluntaria para darle un respiro a la familia. Todos los hijos deben trabajar unidos para costear lo relacionado a la enfermedad. Es un momento importante y difícil para la familia y hay herramientas para ayudarlos pero hay que hacer lo ajustes desde ya”, declaró.

http://www.primerahora.com/estilos-de-vida/salud/nota/alzheimersepuedelidiarconelimpactoeconomico-1109792/

Cada 21 de septiembre, las asociaciones que aglutinan a colaboradores, familiares, cuidadores y pacientes con la enfermedad de Alzheimer, intentamos detener por 24 horas el tiempo, para recordar a toda la sociedad que existen millones de hombres y mujeres a quienes se les perdió su más valioso recurso para existir en comunidad: su memoria.

¿Cómo y qué decir en una conversación? ¿Cómo llamar a una persona, animal u objeto para ejecutar alguna actividad en la vida diaria? ¿Cómo hacer para encontrar una dirección o nombre de un ser que me saluda? Esas serían, entre tantas, las interrogantes elementales que cualquier ser humano se hace y contesta de manera automática, sin enterarse siquiera que lo hace, pero que es un imposible para quien ha perdido su capacidad cognitiva (raciocinio, pensamiento, inteligencia, etc.).

La enfermedad de Alzheimer es ya una pandemia, es decir, afecta a todos los países del mundo. Desarrollados y pobres, o saliendo de la pobreza, a como nos han clasificado los gurúes de la economía nativa. Los mandrakes, que parece que no transitan por el Corredor Seco, donde el fenómeno de El Niño hace estragos, o por los cinturones de miseria urbanos que describía un exministro de bienestar social en los 80, en su libro El Infierno, y que siguen allí.

En el anuario estadístico de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), las cifras de población nicaragüense en riesgo de Alzheimer, según evidencia médica/científica, estiman que de un total de 311,900 adultos mayores (según censo del Inide), aproximadamente 28,078 personas, es decir un 9%, serían enfermos del mal de Alzheimer.

Ese 9% es un indicador utilizado en poblaciones compatibles genética, cultural, económica y sociológicamente con la nuestra. De estudios mexicanos replicamos cifras. Carecemos de estadísticas y estudios propios y siempre debemos extrapolar casuísticas de países que sí hacen estudios, sistematizan y llevan estadísticas, y que además tengan algún parecido con la realidad que vivimos.

Estudios internacionales refieren que para el 2050 la cantidad de enferm@s superará los 100 millones, concentrándose el mayor incremento en países de la región latinoamericana, que tienen mayor crecimiento de población, mayor expectativa de vida y mejores niveles de salud y control de morbimortalidad. Irónicamente, la calidad de vida general es inversamente proporcional a dichas variables sociodemográficas.

Un intento de conocer la realidad nicaragüense sobre el tema en cuestión se desarrolló entre el 2009 y 2011. El estudio Caracterización de la Enfermedad de Alzheimer en Nicaragua (Carenan), que involucró a 18 investigadores (médicos, biólogos, neuropsicólogos), intentó conocer la prevalencia de la enfermedad, así como validar los indicadores o variables internacionales, en un estudio piloto en unidades de salud de Managua.

Algunas conclusiones destacadas fueron que: la prevalencia del deterioro cognitivo y/o demencia puede ser del 20%, que todo adulto mayor con deterioro cognitivo leve-moderado puede pasar a demencia en los próximos 5 años del hallazgo, que el 18% de los encontrados con deterioro severo será pacientes con demencia en los próximos 12-18 meses (deterioro cognitivo mayor, según nuevas clasificaciones) y según intervenciones farmacológicas y no farmacológicas realizadas o no. El subdiagnóstico parte del desconocimiento de la misma familia/comunidad, quienes consideran que las alteraciones son porque ¡todo viejo empieza a chochar y quiere llamar la atención!

Los nuevos estudios sugieren continuar ensayando o ejecutando lo que se maneja hasta este momento: Las terapias farmacológicas (rivastigmina, donepezilo, galantamina y memantime) y las terapias complementarias en casos de comorbilidades, junto a las terapias no farmacológicas (meditación, musicoterapia, zooterapia, terapia cognitiva y de reminiscencia, etc.), mientras terminen los estudios de nuevos medicamentos en investigación (inmunoterapia, anticuerpos monoclonales, etc.).

Se destacan de mucha importancia las siete medidas de prevención aplicables a muchas enfermedades, incluyendo las neurocognitivas: control de sobrepeso y obesidad, control de hipertensión, control de lípidos (grasas), control de diabetes, evitar alcohol y tabaco, mantener actividad física regularmente y fortalecimiento de actividad intelectual (leer, escribir, dibujar) práctica de ejercicios mentales (crucigramas, sudokus, etc.), musicoterapia, meditación, aprendizaje de otro idioma, etc.

Cruzar la barrera de los 65 años nos expone. Intentemos fortalecer nuestra salud física y mental para llegar con suficientes defensas y, recordemos siempre a quienes ya no recuerdan.

Introducción

Las alteraciones conductuales como la agresividad y la agitación son frecuentes en pacientes con demencia internados en geriátricos; el 50% de los individuos con enfermedad de Alzheimer padecerá al menos uno de estos síntomas, que producen malestar y reducen la calidad de vida de los afectados. El tratamiento de la agitación, entonces, es una prioridad clínica, pero las dificultades en la comunicación y la naturaleza del comportamiento del paciente suelen llevar a tratamientos infructuosos y a la generalización de la prescripción de psicotrópicos que pueden aumentar la mortalidad, con escasa eficacia.

La alta prevalencia de dolor crónico y su tratamiento subóptimo también son un desafío en estas poblaciones, ya que conllevan efectos deletéreos sobre el sueño, las caídas, la nutrición y la actividad. Las dificultades cognitivas de estos pacientes pueden contribuir al subdiagnóstico y la falta del tratamiento de dolor. En este contexto, hay cierta información de que el dolor puede colaborar con las alteraciones conductuales en individuos con demencia.

El objetivo del presente estudio fue investigar qué comportamientos responden al tratamiento individualizado del dolor y mejoran el puntaje del Cohen-Mansfield Agitation Inventory (CMAI).

Métodos

Se recolectaron datos de 420 pacientes con demencia moderada a grave en 18 geriátricos noruegos, entre octubre de 2009 y junio de 2010. Los participantes debían tener 65 o más años de edad, presentar una estadía en el geriátrico de al menos 4 semanas y alteraciones conductuales clínicamente relevantes (CMAI de 39 o más). Se excluyó a los individuos con una expectativa de vida menor de 6 meses, enfermedades neurológicas o psiquiátricas graves y alergia a alguno de los posibles tratamientos del dolor. La muestra final consistió en 352 pacientes.

La intervención duró 8 semanas; en el grupo que la recibió, se implementó el Stepwise Protocol for the Treatment of Pain (SPTP) según recomendaciones de la American Geriatrics Society (paracetamol hasta 3 g/día, morfina de liberación extendida hasta 20 mg/día o pregabalina hasta 300 mg/día; buprenorfina en pacientes con dificultades deglutorias). Además, se realizó un seguimiento 4 semanas después de terminada la intervención.

El criterio principal de valoración fue el puntaje del CMAI.

Resultados

De los 352 participantes, 157 y 147 completaron el protocolo en los grupos control e intervención, respectivamente. Excepto por la edad, no se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos.

Los componentes verbales del comportamiento agitado mostraron la mayor diferencia respecto del tratamiento analgésico, seguidos del comportamiento físico no agresivo y agresivo. Los pacientes que continuaron sin modificaciones en su cuidado tuvieron puntajes de CMAI reiteradamente más elevados que los del grupo en los que se implementó el SPTP, con efectos estadísticamente significativos para los síntomas de agitación más comunes en la muestra (inquietud, estimulación, pedido de atención, oraciones repetitivas, quejas, negativismo e insultos y agresiones verbales). Otros comportamientos como los gritos mostraron tendencias similares, pero estadísticamente no significativas.

Discusión

El tratamiento individualizado del dolor para pacientes con demencia moderada a grave en residencias geriátricas mejoró el puntaje global de agitación según el CMAI. Los aspectos verbales del comportamiento agitado respondieron significativamente al SPTP, entre otros síntomas que también mostraron el mismo fenómeno. Estos hallazgos enfatizan que algunos fenómenos conductuales probablemente se relacionen con enfermedades físicas dolorosas y, por lo tanto, responden a analgésicos.

Además, se halló un efecto beneficioso sobre la agresividad; sin embargo, algunos aspectos de este comportamiento no se modificaron. Esto puede sugerir que algunos síntomas de esta esfera no se ven afectados por el tratamiento del dolor, pero pueden ser sensibles a otras medidas terapéuticas más relacionadas con la demencia.
Existe la posibilidad de que la disminución en los comportamientos agitados haya obedecido a la sedación, efecto colateral de los opioides y la pregabalina. Sin embargo, el 68.5% de los pacientes recibió paracetamol o aumentaron la dosis de dicho fármaco. No se encontraron diferencias en el abandono del estudio entre el grupo control y el que recibió SPTP.

Conclusión
El tratamiento individualizado del dolor mejora el puntaje del CMAI en pacientes de residencias geriátricas con demencia moderada a grave.

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=87116

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